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| Fernando Ávila (Fundéu BBVA Colombia)Revista Así somos, N.° 96 (páginas 42 y 43)

Comamos en español

Por Fernando Ávila (revista Así Somos)


En estos párrafos no le voy a hablar de cómo se preparan la paella a la valenciana, el pato a la naranja u otras delicias de la madre patria, sino, como de costumbre, sobre la forma de escribir en español palabras que, en esta ocasión,  tienen que ver con la alimentación y la gastronomía.

Ya que digo gastronomía, comencemos por ahí. El prefijo gastro-, que originalmente se usaba solo para palabras relacionadas con el estómago, como gastritis y gastrointestinal, se usa ahora también para formar palabras que se refieren a las artes culinarias, como gastroguía, gastrofestival, gastrobazar, gastrobar y, de hecho, gastronomía, ciencia y arte que hoy en día es carrera profesional de prestigio.

A los famosos tres golpes se les dice en Colombia desayuno, almuerzo y comida, mientras que en España son llamados desayuno, comida y cena. Los intermedios reciben diversas denominaciones, pero dos clásicos son mediasnueves, para el refrigerio de la mañana, y onces, para el algo, las segundillas o el refrigerio de la tarde. Estas denominaciones corresponden a la hora en que se toman. Mediasnueves, a las nueve y media, y onces, a la hora once en el conteo bíblico, que son las cinco de la tarde.

Plato fuerte

Algunas palabras relacionadas con la comida y su preparación aparecen escritas en el Diccionario de la lengua española de la siguiente manera: bistec (beefsteak, inglés), rosbif (roast beef, inglés), espagueti (spaghetti, italiano), macarrón (maccarone, italiano) y puré (purée, francés).

La palabra sánduche merece párrafos aparte. La Academia se oponía al uso de la forma sándwich, inventada por los ingleses para hablar de la comida estilo conde de Sandwich.

Sandwich (1718-1792) era jubilado de la Armada Británica. Cuando iba a los casinos jugaba con tal obsesión, que se negaba a pasar a manteles y prefería que le llevaran a la mesa de juego una bandejita con tajadas de pan y lonjas de carne. Él acomodaba cada lonjita de carne entre dos cortes de pan de molde, para ir mordiendo mientras seguía atento a la ruleta, y de ahí se comenzó a decir de otras personas que hacían lo mismo que comían como Sandwich. Luego, ya se decía «come sandwich», y así quedó acuñada la nueva palabra.

La Academia pedía que se dijera emparedado en vez de sandwich. Luego incorporó al diccionario la voz sándwich, con tilde, con lo que quedó españolizada. Sin embargo, escritores como Laura Restrepo y Daniel Samper Pizano escribían en sus novelas y ensayos sánduche, tal como decimos en la calle y en las cafeterías populares, en Colombia, Venezuela y Ecuador. Finalmente, el Diccionario de americanismos, 2010, recogió esa forma: sánduche.

No olvide que en los libros de recetas de cocina llaman judías a los frisoles o fríjoles; que a la mazamorra paisa con dulce macho se le dice en algunos lugares peto con panela rallada; que los huevos pericos son los mismos huevos revueltos con cebolla y tomate; que el elegante cruasán es el mismo pancacho ni que los suspiros son los mismos merengues.

Y aquí ya comencé a hablar de dulces y postres.

Postre

La palabra inglesa marshmallow, correspondiente a las esponjitas dulces, que a veces se comen asadas, ya tiene una forma en español, masmelo, recogida así en el Diccionario de americanismos, aunque justo es decirlo, ya contaba con una traducción en el Diccionario de la lengua española en la palabra malvavisco, que está muy bien, pero que en nuestro país no se usa.

La palabra francesa mousse, con que se identifica la deliciosa esponja a base de clara de huevo, se debe llamar en español espuma, según el Diccionario panhispánico de dudas.

Aunque al comienzo, y por allá hasta hace unos cincuenta años, se decía ariquipe, con i, la comercialización de este dulce de leche, que también se conoce como majarblanco (los especialistas me dirán que no es lo mismo) hizo que se impusiera la palabra arequipe, con e, que dizque porque viene de Arequipa, Perú.

Tiramisú es el postre de origen italiano con sabor a café. El nombre se forma en la lengua de Dante a partir de la frase «tira (imperativo del verbo tirar) mi (‘a mí’) su (‘arriba’)».

La voz inglesa doughnut, correspondiente a la rosquilla dulce y blanda que viene con gran variedad de rellenos, fue acortada por los gringos en la forma donut, y, según el Diccionario de americanismos, se puede escribir en español dona, que finalmente es como la pronunciamos en estos lares. Ya existía una traducción en la palabra berlina, voz que ha tenido menos éxito comercial.

Ponqué es palabra colombiana formada a partir del inglés pound cake (torta de una libra). Figura así (ponqué) en el Diccionario de americanismos.

Colombina es el nombre de un personaje de la Comedia del Arte Italiana, como Pierrot y Polichinela. Los fabricantes de los dulces que llevan esa marca tomaron la Colombina, que viene a ser como una versión femenina del Arlequín, la sentaron sobre la medialuna y crearon así la conocida marca de «la muñeca y la media luna». Hoy es tan popular el nombre colombina, que se aplica chupetas de otras marcas (y hasta a presas de pollo que evocan la forma de la chupeta).

La palabra confite se refiere a un dulce pequeño y no debe confundirse con confeti, que es el conjunto de papelitos de colores fiesteros, del tamaño de los redondelitos de papel que quedan en la máquina perforadora.

Licores

Las palabras vodka, de origen ruso, está escrita así en el Diccionario de la lengua española.

La voz inglesa brandy tiene en español la forma brandi, que también se conoce como coñac, aunque los especialistas me llamarán a aclararme que coñac es solo el brandi de la región francesa que lleva el nombre Cognac.

Y el vocablo inglés whisky, del gaélico uisge-beatha, ‘agua de vida’, que pasó al español como güisqui, tiene ahora, desde la Ortografía de la lengua española del 2010, una nueva forma en la lengua de Cervantes: wiski. Su plural es wiskis.

Personas, lugares y cosas

            Al jefe de concina se le dice chef, voz derivada del francés chef, que significa ‘jefe’. Esta palabra es de género común, de tal manera que si se trata de una mujer es una chef, y no una chefa.

El jefe de restaurante se llama metre, del francés maître, también de género común, el metre y la metre.

El comensal exquisito se llama gurmé, del francés gourmet, igualmente común, este gurmé y esta gurmé.

Un ‘lugar donde se venden exquisiteces’ se llama en español delicatesen, según el Diccionario panhispánico de dudas. Este nombre viene del alemán Delikatessen, que pasa al inglés delicatessen, y significa ‘alimentos selectos’.

Un utensilio que se usa para mantener calientes las comidas bufé (‘autoservicio’, del francés buffet, ‘aparador’) es el samovar, que viene de la lengua rusa, y se refiere originalmente al recipiente para calentar té.

Y eso es todo por hoy.

¡Buen provecho! (o si prefieren que lo diga en francés, bon appetit!).

Fernando Ávila (Fundéu BBVA Colombia)

Revista Así somos, N.° 96 (páginas 42 y 43)

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