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| Agencia Efe

Colombia busca salvar 65 lenguas nativas en peligro de desaparecer

El Ministerio de Cultura de Colombia lanzó ayer un programa de protección a lenguas nativas, entre ellas 65 dialectos indígenas, dos lenguajes criollos de afrodescendientes y el romaní (el habla de los gitanos), condenadas a desaparecer.

Dicho proyecto, que está a cargo del lingüista hispano-colombiano Jon Landaburu, fue elegido por el Ministerio, porque el 2008 fue proclamado por la asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Año Internacional de las Lenguas y, por ello, se lanzó el Programa de Protección a la Diversidad Etnolingüística.

«La diversidad de las lenguas nativas colombianas es extrema. Se cree que unos 700.000 y 800.000 colombianos conservan su lenguaje. Es poco en un país de 40 y pico millones de habitantes, pero cualitativamente es importante», declaró Landaburu, en una entrevista con Efe.

Este doctor en Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de la Sorbona (Francia), especializado en lingüística, filosofía y antropología, natural del País Vasco español, recibió la nacionalidad en Colombia, donde reside desde hace cuarenta años.

Según el lingüista, «éste es un problema mundial. Se calcula que hay entre 5.000 y 6.000 lenguas en el mundo y, según evaluaciones de expertos, si sigue la tasa de desaparición de lenguas a finales de este siglo, sólo quedará el 10 %».

Las investigadores calculan que, desde el período de la conquista, se han perdido entre 100 y 200 lenguas en Colombia y pueden por desaparecer muchas más.

«Estamos frente a un desafío lingüístico del mismo tipo que el ecológico. Nuestra civilización arrasó con el bosque tropical, con ecosistemas muy particulares y, tras estas lenguas, está en juego un legado de experiencias del ser humano», dijo.

Landaburu manifestó que es deber de las autoridades «ayudar a preservarlas y a fomentar su uso, pues estas lenguas no son un lastre sino una riqueza para todos».

«Nos vamos a volver todos hablantes de inglés, pero también de español, diciendo todos las mismas cosas y yendo todos al supermercado a comprar las mismas cosas. Si ese es el destino de la humanidad, es terrible», puntualizó.

Las dos lenguas criollas existentes en Colombia fueron creadas por afrodescendientes y se hablan en San Basilio de Palenque (Bolívar) y en las islas de San Andrés y Providencia, donde subsiste una mezcla de inglés y dialectos del Caribe conocida como creole.

Cuando se aprobó la Constitución colombiana de 1991, que consagró derechos de minorías étnicas como los aborígenes, Landaburu dirigió un proyecto para traducir a las principales lenguas indígenas los capítulos relativos a esos derechos, entre ellos la lengua nativa.

Al presentar el programa de protección de lenguas en un foro de lingüistas, la ministra colombiana de Cultura, Paula Marcela Moreno, pidió tomar conciencia de que la desaparición de las lenguas «es un problema mundial y que la diversidad de las lenguas está amenazada por la homogeneización de la civilización occidental».

«Estamos acabando con la diversidad de culturas y tenemos que crear mecanismos de convivencia e introducir en los programas académicos este tipo de temas», subrayó la ministra.

Jon Landaburu explicó que esa diversidad de lenguas se atribuye al hecho de que Colombia es el único país de Suramérica con costas en los dos Océanos, aparte de la riqueza típica del cinturón ecuatorial, que tiene una variedad en fauna y flora típica también de países como Brasil, Camerún y Nueva Guinea.

Explicó que, aunque Brasil también tiene una gran diversidad de población, «lo espectacular de Colombia es que al mismo tiempo tiene la vertiente Pacífica y la Atlántica, las tres cordilleras y la Orinoquía y la Amazonía, muchos mundos distintos».

En Colombia, hay comunidades grandes como la Wayú de La Guajira (norte), que con los habitantes de su misma etnia del lado venezolano son 400.000, los Paez del Cauca llegan a 150.000, los Emberá de la costa pacífica llegan a 70.000, y hay muchísimos grupos de menos de 1.000 personas.

«Pero, lo interesante es que esas mismas minorías piden que se enseñe a sus niños primero en su lengua», dijo.

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