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| Marta OztizAgencia Efe

Claves para entender un cónclave

Cónclave, camarlengo, congregaciones de cardenales, escrutinios o sede vacante, son términos que escuchamos diariamente desde que el pasado 11 de febrero Benedicto XVI anunciara su renuncia al pontificado y cuyo significado con frecuencia desconocemos.

Joaquín Sedano, coautor del Diccionario General de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, repasa para la Agencia Efe algunas de las palabras clave del cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI.

Sede vacante: Esta situación se produce ante la falta del papa por muerte o renuncia. En ese momento se activa el procedimiento para la elección del nuevo pontífice y mientras, el colegio de cardenales se hace cargo del gobierno de la Iglesia, siguiendo el principio del canon 335 del Código de Derecho Canónico: nada se ha de innovar durante el tiempo de sede vacante.

Cardenales: Tienen su origen en los clérigos que colaboraban con el obispo de Roma y que estaban agrupados en tres órdenes fundamentales, los cardenales obispos, los cardenales presbíteros y los cardenales diáconos.
El nombramiento de los cardenales es competencia exclusiva del pontífice, que los elige, por lo general, de entre los obispos que destacan por «su doctrina, costumbres, piedad y prudencia en la gestión de los asuntos».
La función principal de los cardenales es la de colaborar con el papa, individualmente o a través de la actividad colegial, que se concreta, sobre todo, en los consistorios.

Camarlengo: Es nombrado por el papa cada cinco años, preside la Cámara apostólica y está prescrito que presente su dimisión al cumplir los 75 años. Sus principales funciones se desarrollan cuando la sede apostólica está vacante, con la preparación del cónclave y su correcto desarrollo. Es el encargado de comprobar oficialmente la muerte del pontífice y comunicarla al cardenal vicario de Roma.

Colegio de cardenales o cardenalicio: cuerpo principal de consejeros y colaboradores del papa en el gobierno de la Iglesia. Sus funciones son fundamentalmente de tipo consultivo y se desarrollan principalmente a través de la reunión del colegio convocada por el pontífice y denominada consistorio.
La función principal que el ordenamiento canónico atribuye al colegio cardenalicio durante la sede apostólica vacante es la de proveer la elección del nuevo papa.

Congregaciones de cardenales (generales y particulares): durante el periodo de sede vacante tienen lugar dos tipos de congregaciones: generales y particulares.
En las generales participan, hasta el comienzo del cónclave, todos los cardenales que no estén legítimamente impedidos y tratan las cuestiones más importantes que vayan surgiendo. Las congregaciones generales que preceden al comienzo de la elección se llaman «preparatorias», y deben celebrarse a diario a partir del día establecido por el cardenal camarlengo.
La congregación particular está integrada por el cardenal camarlengo y por tres cardenales electores, uno por cada orden, elegidos por sorteo y renovados cada tres días. Tratan las cuestiones de menor importancia.

Cónclave: Asamblea de los cardenales reunidos para la elección del papa. Las normas de procedimiento, disciplinarias, penales y litúrgicas que regulan el cónclave forman un sistema que pretende proteger la libertad de los electores ante las intromisiones externas así como garantizar que el acto se desarrolle en un contexto de «retiro sagrado».

Cardenales electores: Son aquellos que tienen derecho a elegir al papa, es decir, quienes no hayan cumplido los 80 años el día antes de que la sede apostólica quede vacante. Su número no debe superar los 120.
Participan en las congregaciones generales y tienen la obligación de guardar secreto de todo lo relativo a la elección del pontífice antes, durante y después del proceso.

Escrutinios: es el único modo permitido para la elección del papa. Todo cardenal elector presente en el cónclave está obligado a votar y han de realizarse cuatro votaciones cada día —dos por la mañana y dos por la tarde—.
Si a los 33 o 34 escrutinios no se ha alcanzado la mayoría de dos tercios, se pasa obligatoriamente a la forma extraordinaria de elección, que consiste en elegir entre los dos candidatos que en el escrutinio precedente hubieran obtenido el mayor número de votos. En este caso también es necesaria la mayoría de dos tercios.

Fumata (blanca y negra): Nube de humo que anuncia el resultado de la votación en la elección del papa. Se trata de una señal hacia el exterior utilizada por los reunidos en el cónclave para indicar si se ha producido la elección (fumata blanca) o si la votación recientemente efectuada ha sido infructuosa (fumata negra).
Hasta ahora, la fumata blanca se conseguía quemando con paja seca las papeletas, mientras que para conseguir la fumata negra la paja debía estar húmeda, pero en algunas ocasiones este sistema ha dado lugar a cierta confusión, cuando el humo tomaba un color grisáceo.
Ahora, y para eliminar este inconveniente, se utilizarán dos estufas: una para quemar las papeletas y otra para mostrar al mundo, de manera indudable, el color negro o blanco del humo.

Cardenal protodiácono: es cardenal de más antiguo nombramiento entre todos los diáconos. Sus principales atribuciones consisten en anunciar al pueblo la elección y el nombre del nuevo pontífice e imponer, en nombre del papa, el palio a los obispos metropolitanos.
Además, recibe el encargo de dirigir a los cardenales electores una «breve exhortación espiritual», prevista cuando han pasado tres días del cónclave sin que se haya llegado a la elección del papa.

Marta Ostiz (Agencias Efe)

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