Noticias del español

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Enrique R. Soriano Valencia

periodicocorreo.com (México)

Viernes, 25 de mayo del 2012

CHISPITAS DE LENGUAJE: TODOS, LINGÜISTAS


El lenguaje es distinto del habla. En el cerebro, son áreas diferenciadas (ambas en el hemisferio izquierdo). El habla es la capacidad de articular un lenguaje (combinar emisión de aire, con las cuerdas vocales y movimientos de la boca); en tanto el lenguaje es el conjunto de sonidos articulados, con una intención, sentido y propósito; lo que implica un código (conjunto de normas con un determinado valor y sentido), pero también una modalidad (lenguaje culto del inculto, por ejemplo).  


Como seres humanos, dado que es característica de nuestro género (como ser bípedos; eso se presenta en todas las razas, otro de los elementos distintivos), cualquier persona tiene el don del habla (a menos que padezca alguna lesión en cualquiera de los elementos que se combinan para ello). Lo que cambia es el lenguaje. La forma de comunicarnos es diferente de la capacidad que tenemos para hacerlo.

El habla es tan inherente al ser humano que hasta los individuos con retraso mental lo articulan. Quizá su contenido no sea comprensible, pues a pesar de estructurar oraciones, al parecer sus ideas y pensamientos no se encuentran en la misma sintonía o codificados de la misma forma que el resto de la sociedad. Sin embargo, la capacidad delhabla está presente. 

El código (lenguaje) se aloja en una zona cercana al razonamiento y al habla, en el cerebro. Y este código no es simplemente el registro memorizado de sonidos o vocablos. Se inserta como un sistema con una profunda relación con el razonamiento para que opere adecuadamente. Sin esta estrecha vinculación con esas dos áreas, simplemente tendríamos la habilidad de un loro.

Pongamos por ejemplo a un niño. Si fuera un registro memorizado el habla, entonces jamás diría *sabo si en su ambiente nadie lo expresa así. ¿Por qué entonces lo hace? En el caso del lenguaje, el niño no repite palabras (conjunto de sonidos con un sentido). Lo que sucede en el cerebro del niño es que va incorporando el lenguaje a su cerebro, pero lo asocia al razonamiento y con ello articula la lógica general de funcionamiento del sistema lingüístico. Así, en el fondo, todos somos lingüistas. Entendemos desde niños cómo funciona el idioma. El ambiente se encarga de irnos corrigiendo y con ello vamos incorporando mayor conocimiento de la lengua y profundizando en la modalidades y operación delidioma. 

De esta forma, el niño —con la corrección— además de la modalidad específica del vocablo corregido (No se dice «sabo», se dice «sé»), también amplía su conocimiento hacia las distintas modalidades del idioma (empieza a diferenciar la conjugaciones regulares de las irregulares). 

Pero ese sistema presentará deficiencias si la corrección es inadecuada (¡No se dice «estuata»!, escuincle tarugo. Se dice *menumento). El daño se produce tanto en el vocablo mismo, como en el sistema general de organización del lenguaje. 

En el fondo todos somos lingüistas pues desde pequeños hemos vinculado a nuestro razonamiento la forma en que debe emplearse cada vocablo (conjugaciones y tiempos, por ejemplo). La enseñanza del idioma, por tanto, debe aprovechar esa capacidad, encauzarla y acrecentarla. La gramática debe posponerse hasta el dominio del idioma.

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