Noticias del español

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Enrique R. Soriano Valencia

www.periodicocorreo.com.mx

Jueves, 13 de septiembre del 2012

CHISPITAS DE LENGUAJE: EL DESTINO DE LOS SIGNOS


Muchas personas —entre las que se encuentra mi estimado amigo Enrique Suárez Zúñiga, quien vive en Miami— se preguntan cuál es el destino de los signos iniciales de interrogación y exclamación. Cada día es creciente el número de personas (incluyendo la publicidad) que únicamente ocupan los de cierre (!?) y dejan de lado los de apertura (¡¿).


Los signos de apertura son relativamente nuevos en nuestro idioma. En la Ortografía de 1754 se incorporaron al español (entonces llamado castellano). Anteriormente, nuestro idioma sólo tenía los de cierre, como el resto de lenguas que usan el alfabeto latino. Muy seguramente esta adopción se debió a las fuertes críticas a la primera edición (1741) de afrancesamiento en la normativa. Por ello, la siguiente  edición presentó gran diferencia respecto de la primera, por las muchas novedades.

 

El propósito de los signos de puntuación es que el lector interprete adecuadamente un texto. El que un escritor busque la impecabilidad en su puntuación no es por alarde de erudición. Su propósito es no trasmitir ideas diferentes a las que pretende. En ese sentido se entiende que el resto de los otros signos no tengan discusión. Sin embargo, los signos iniciales de exclamación e interrogación empiezan a ser cuestionados seriamente por los usuarios del idioma, al dejar de usarlos.

 

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