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| Sandra Ramón (elconfidencial.com, España)

Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes: «La fuerza del español no está en peligro»

Ex directora de RTVE, hoy ocupa el cargo de directora del Instituto Cervantes. Catalana de nacimiento y corazón, su trabajo es potenciar nuestro idioma en el extranjero, pero cuando abandona su puesto, habla en catalán: «Mi lengua de socialización, la de los afectos, mi lengua materna».

En contacto con los recientemente nombrados ministros de Cultura y Educación, tiene varios proyectos para relanzar el español fuera de nuestras fronteras, pero ¿y dentro? Preguntada por la marginación del español que traerá la nueva Ley de Educación de Cataluña, asegura que «la fuerza del español no está en peligro».

Carmen Caffarel habla en primera persona cuando dice que «hablar dos idiomas me enriquece porque al hablarlo uno se apropia de la cultura. Así es como hay que mirarlo, desde el punto de vista enriquecedor. Lo demás es una polémica fundamentalmente política». En una entrevista con El Confidencial cuenta cómo está la situación del español en el mundo.

¿Qué tal está la salud del Instituto Cervantes?

El Instituto Cervantes en el mundo está en un momento espléndido, en la medida en que la demanda del español cada vez es mayor en todos los continentes. El español es una lengua que se asocia a la cultura; una gran cultura tradicional en español, y cada vez más el español se está asociando cada vez más a una lengua de oportunidades y de progreso, que permite a quienes la hablan y entienden acceder o mejorar en el trabajo. El Instituto está en un buen momento de expansión y gran demanda: está en 44 países y tenemos 71 centros en este momento, que serán 76 al acabar el año.

¿En qué países funciona mejor?

En Marruecos, Alemania y Brasil funciona muy bien. Establecer cuál el mejor es muy difícil porque hay países donde sólo tenemos un centro y otros, como Brasil, que tiene nueve centros, pero sobre todo en la en el norte de África y en la Europa más báltica, el español está asociado a oportunidades que funcionan muy bien. También tiene mucha fuerza en Brasil, por la ley que promulgó Lula que dice que el español debe ofrecerse obligatoriamente en las enseñanzas medias. Las razones son diversas y por eso el posicionamiento de los países es diferente. En Asia Pacífico estamos empezando. En China, Japón, Seúl, Australia y Filipinas está funcionando muy bien, aunque estamos empezando y aun no hay tradición.

¿Hay mucha demanda de países que quieren ‘españolizarse’?

Recibimos continuamente cartas tanto de nuestros embajadores en países donde no hay presencia del Instituto Cervantes, como de los propios países: de sus ministerios de cultura o educación solicitándonoslo, pero no podemos responder a toda la demanda por temas presupuestarios y por no poder ofrecer lo mejor —mejores métodos y mejores edificios—. Hacemos una planificación a años vista y la demanda es sorpresiva. Cada día recibimos llamadas solicitando la presencia del Cervantes.

¿Está de moda el español?

El español está de moda, y mucho. Es evidente que el inglés es la primera lengua de comunicación internacional, pero la segunda es el español en un mundo en el que hay tantísimas lenguas que es una posición privilegiada. Somos 450 millones de hispanohablantes en un bastísimo territorio. Eso hace que todo ese territorio se mire como un territorio de oportunidades de un idioma que facilita la comunicación, porque hoy día uno puede viajar desde EE. UU. hasta la Patagonia con el mismo idioma, y eso es una gran ventaja.

¿Cuál es su meta como directora del Instituto Cervantes?

La meta sería que todos fuéramos conscientes de la fuerza del español no sólo asociada a una lengua de cultura, sino sobre todo de oportunidades. Es una lengua a la que hay que mirar como una industria cultural enorme. El español es una fuente de riqueza que llega al 15 % del PIB.

El Instituto Cervantes está haciendo todo lo posible por acomodarse a las nuevas tecnologías. Siendo conscientes de que no podemos estar en todos los lugares en los que se nos demanda, la red, el Cervantes TV, los cursos virtuales, el aula virtual Cervantes sí puede llegar a todos los rincones. Sólo hace falta tener internet. Además, así convocamos a un público más joven. Estamos apostando mucho por esta línea. Queremos poner el valor del español como vehículo de comunicación en la sociedad de la información.

¿Perjudican al idioma las nuevas formas de comunicación?

Eso es un gran debate. Tenemos que ser muy concientes de que la lengua es una institución; un órgano que vivo con palabras que aparecen y desaparecen. Al escribir un sms eliminamos la redundancia de la lengua y utilizamos un registro lingüístico especial, pero no debemos hacerlo al escribir una carta. La adquisición de la competencia lingüística pasa por eso, pero no soy alarmista aunque sí hay que velar por la pureza del idioma desde la educación y en los medios de comunicación.

¿Cómo es su relación con la nueva ministra de Cultura?

Conozco a la ministra González Sinde desde que estuve en el cargo de directora general de RTVE porque la relación de la televisión con el cine es intensa. Nuestro proyecto actual es afianzar los proyectos que ya había. Tenemos una relación muy estrecha con Cultura. Aunamos esfuerzos para conseguir una mayor visibilidad con el menor coste posible y para contribuir a que la imagen del español en el exterior sea lo más potente posible.

¿Y con el ministro de Educación?

Al ministro de Educación, Gabilondo, como provengo del ámbito de la Universidad, le conozco hace mucho tiempo. En una entrevista le puse de manifiesto la grandísima relación que tenemos. Además, tenemos políticas conjuntas para intentar que el español se imparta en las enseñanzas medias de otros países.

¿Cómo valora la posición a la que la Ley de Educación Catalana relega al castellano?

No he leído la ley y no puedo pronunciarme, pero mi labor como directora del Instituto Cervantes es poner en valor la potencia que tiene nuestro idioma en el mundo, que es mucha. En todos los Instituto Cervantes ofrecemos los otros idiomas cooficiales del Estado en cooperación con las CC.AA. en algunos lugares, fundamentalmente en Europa, por razones lógicas, tenemos estudiantes de catalán, euskera y gallego, pero la fuerza del español, con esos 450 millones de hablantes, no está en peligro. Al revés. Está cada vez más fuerte. Somos el tercer vehículo de comunicación en la red. Hay que mirar toda esta polémica desde fuera para valorar más nuestra potencia en el ámbito comunicativo. Tenemos el honor de compartir el español con otros 21 acentos diferentes de los países que lo tienen como lengua materna y eso nos enriquece.

¿Su idioma es el catalán?

Yo soy catalana. Hablo los dos idiomas pero en familia hablo catalán. Es mi lengua de socialización, la de los afectos, mi lengua materna. Hablar dos idiomas me enriquece porque al hablarlo uno se apropia de la cultura. Así es como hay que mirarlo, desde el punto de vista enriquecedor. Lo demás es una polémica fundamentalmente política.

En colaboración con las Comunidades Autónomas y entidades cuya función es difundir las lenguas, no ponemos en marcha las clases hasta que no hay un número mínimo de estudiantes, y esto se concreta en la Vieja Europa: Bélgica, Francia, Alemania… Cada idioma alcanzará como mucho a 100 estudiantes. Es lógico que tenga mayor receptividad en Europa que en Brasil o China, donde no hay aulas que impartan clases en estos idiomas.

¿Le gustaría hablar gallego o euskera?

Yo aprendí gallego al igual que las otras lenguas romances cuando estudié Filología y me alegro de ello. El euskera lo tuve que estudiar en la carrera, pero reconozco que era un idioma tan complicado que no lo aprendí. Me encantaría hablar el mayor número de idiomas posibles porque, además de ser un vehículo de comunicación, es entender otras culturas. Admiro a las personas que tienen facilidad para aprender idiomas. Una vez el príncipe de Asturias nos preguntó los idiomas hablamos los directores del Cervantes y sumamos 102 idiomas. Es una gran riqueza.

¿Con cuál de los dos grandes cargos que ha ocupado se quedaría?

Uno no debe estar en un cargo porque esté a gusto en él, sino porque creas que puedes desempeñar la labor para la que te han nombrado. En mis dos grandes cargos me he sentido satisfecha por haber hecho mi labor honestidad. Han sido momentos duros, pero gratificantes. Lo que sí es cierto, y lo compruebo cada día, es que el Instituto Cervantes tiene el beneplácito de todo el mundo, por toda la sociedad, por todos los poderes políticos, es valorada por españoles y extranjeros… Esto me gratifica enormemente.

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