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| Efraín Osorio
La Patria, Colombia
Martes, 20 de enero del 2009

CAPTURAR, OBSERVAR, CALETA, ESTOQUEAR, DON

Todas las palabras o términos representan una idea, a saber, quieren decir 'algo', y este 'algo' está explicado en su definición.


Este verbo, 'capturar', tiene un significado muy peculiar. Decimos, por ejemplo: «La autoridad captura fugitivos y criminales; por medio de su cámara, el fotógrafo captura la 'inmovilidad' de un colibrí en pleno vuelo, la luz de un relámpago, los momentos culminantes de un atardecer y de un eclipse, o el gesto peculiar y esquivo de algún niño; el cazador captura lobos», etc. Pero no es lógico decir que «la autoridad captura cocaína», como lo hizo El Tiempo en la siguiente información de su editorial: «Hacia la localidad guatemalteca de Santo Tomás de Castilla se dirigían los 740 kilos de cocaína que la Policía capturó recientemente en Barranquilla» (I-8-09). ¡Como si ellos solitos, acosados por sus perseguidores, pudiesen tomar las de Villadiego!

Aunque el editorialista diga que esos 740 kilos de cocaína «se dirigían hacia…». En lenguaje figurado, tal vez… El Diccionario define el verbo de la siguiente manera: «Capturar. (De 'captura'). tr. Aprehender a alguien que es o se reputa delincuente, y no se entrega voluntariamente. // 2. Aprehender, apoderarse de cualquier persona, animal o cosa que ofrezca resistencia». Otros diccionarios lo definen con más sencillez: «Apresar a un delincuente» (Julio Casares). Ahora bien, el sustantivo 'captura', que en latín se dice de igual manera y significa lo mismo, procede del verbo latino cápere, cuyo supino es captum, y que quiere decir 'coger, capturar, tomar, apoderarse de algo; coger algo por la fuerza', etc.

Todas las palabras o términos representan una idea, a saber, quieren decir 'algo', y este 'algo' está explicado en su definición, definición que debe conocer quien se vale de ellos, si quiere expresar adecuadamente su pensamiento, de palabra o por escrito. Y así, en lugar de 'capturar', el redactor pudo emplear otros verbos, como 'confiscar, hallar, encontrar, apoderarse de, incautar, decomisar', etc.

Una muestra más de imprecisión en el uso de las palabras se encuentra en otra edición del mismo periódico, en su sección «Redacción Justicia» (I-12-09). Para manifestar las condiciones pavorosas que sufren los secuestrados enterrados en 'caletas' estrechísimas e ignominiosas, el periodista comenta: «José del Carmen Piñeros (…) no observó la luz del sol durante ocho meses». El verbo 'observar' significa «examinar atentamente». Por lo cual se puede afirmar que «sólo los científicos y los estudiosos 'observan'; el común de los mortales 've'». Con coherencia, el apunte debió ser redactado de otra manera, verbigracia: «José del Carmen Piñeros no vio la luz del sol durante ocho meses»; o: «…se vio privado de la luz del sol…».

Además, en lugar de 'caleta', más apropiado hubiera sido echar mano de 'hueco, hoyo, o fosa', porque 'caleta' es el diminutivo de 'cala', que significa 'ensenada'. Para la Academia, es un americanismo, que quiere decir «Barco que va tocando, fuera de los puertos mayores, en las calas». En Chile le dicen 'caleta buena' a un lugar seguro para guardar cosas robadas. Nosotros le damos una acepción más amplia, que debería ser reconocida ya como un colombianismo. Sin más dilaciones.

De la siguiente manera escribió el editorialista de LA PATRIA: «…porque se da en un año particularmente complicado por la cantidad de ventas futuras dejadas por la anterior administración (de la Licorera) que mantuvo como estrategia el estoquear a los distribuidores…» (I-15-09). 'De una' pensé en las lesiones de los agredidos y en el castigo para los transgresores. ¡Pero no! Por el contexto me di cuenta de que nos habíamos equivocado los dos: yo, imaginando heridos y atacantes; y el redactor, usando un verbo que quiere decir «herir de punta con estoque o espada», en vez de los apropiados 'aprovisionar, abastecer, aperar, proveer, surtir, suministrar', etc. Todo por el prurito de emplear anglicismos feísimos, errados e inútiles. ¡Mala cosa!

En mis apuntaciones de la semana pasada traje a colación el término 'donjuán' (de don Juan) para referirme al «hombre mujeriego», llamado también 'tenorio'. En la edición de LA PATRIA del 12 de enero, el artículo de Cristian Mejía Trujillo presenta este titular: «Tiene toda la razón Don Juan». Este término, 'don', es un nombre, que puede considerarse como adjetivo, puesto que con él se determina una calidad de la persona a cuyo nombre antecede, y que significa: «Don (Del lat. dominus, señor). m. Tratamiento de respeto, hoy muy generalizado, que se antepone a los nombres masculinos de pila. Antiguamente estaba reservado a determinadas personas de elevado rango social» (El Diccionario). Debe escribirse con minúscula inicial, si no empieza un período, como en el texto del artículo citado: «Señala pues don Juan que estas tienen mucho que ver con el abuso que se les permiten a los bancos en Colombia…». Procedente también del mismo sustantivo dóminus, el castellano tiene además el vocablo 'dom', que significa: «Título honorífico que se da a algunos religiosos cartujos y benedictinos. Se usa antepuesto al apellido». También a los salesianos, dicen.

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