Noticias del español

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| Alberto Juárez Escalante, catedrático en el Tecnológico de Monterrey Campus Colima.
Ecos de la Costa, Colima (México)
Marte, 11 de diciembre del 2007

BREVES DE LA LENGUA

Lo correcto en el español.


Es muy común observar a estudiantes y maestros preguntar sobre tal o cual palabra, frase o escrito. Se preguntan sobre lo correcto de algún término. Quieren saber si está bien dicho o escrito y, regularmente, se encuentran con sorpresas.

Lo cierto es que la costumbre genera patrones en la vista y en el oído. Así nos cuesta comprender que no se dice «yo soldo», sino «yo sueldo», lo que para muchos suena algo extraño y hasta ridículo. Algunas personas usan el verbo agendar y aunque no está aceptado por la Real Academia de la lengua persisten en su desliz. Hace poco, en un programa de fomento a la lectura, en la ciudad de Colima, se colocaron en algunos autos particulares y taxis leyendas que mencionaban las ventajas de leer. Me llamó la atención uno que decía «Leer es chido». Yo sabía que la palabra chido está aceptada por la RAE y por ende no me preocupó tal asunto, pero escuché comentar por ahí que cómo era posible tal disparate.

Mucha gente no sabe que chido es una palabra coloquial usada solamente en México que significa bonito o lindo, y así lo registra el diccionario de la RAE. Estoy seguro que la idea del programa fomento a la lectura era hacer llegar de manera coloquial un mensaje a los jóvenes y en general a toda la población, y no bajar el registro solamente porque sí.

Considero que la situación imperante en nuestro idioma tiene que ver con muchos factores. Por un lado, tenemos la pujante dinámica de nuestra lengua, lo cual hace que siempre esté evolucionando, por otro, tenemos las reglas, las normas del buen decir y escribir, la gramática. En medio de todo esto está la sociedad que también está en un constante desarrollo. Surgen así, por secuencia y corolario, nuevas palabras, modismos, frases hechas, etc. Influye así mismo el avance de la tecnología de información y el ritmo tan acelerado en que nos movemos actualmente. Hoy día, lo urgente hace que muchas personas escriban en su «celular» o en el «msn» palabras como: ke, oks, saz, tmb, rbd, etc.

La pregunta es ¿dónde queda lo correcto?, ¿cuál es el punto de referencia para discernir cuando una palabra está bien dicha o escrita? Algunos, como yo, recurren al trillado diccionario de la RAE, pero estoy seguro que muchos jóvenes no lo hacen, ¿entonces qué?

Nos quedan las clases de lectura y redacción, de lenguaje, de lengua española y demás materias afines. Pero lo cierto es que poco se hace en tales sesiones por encontrar pautas para el galano arte de leer y escribir. La mayoría se centran en cuestiones básicas y nunca de reflexión sobre la lengua. Y se siguen cometiendo errores al por mayor. No sólo ortográficos sino de sintaxis, de léxico, de coherencia interna, etc., y abundan, eso sí, los vicios del lenguaje.

Lo primero que creo que deben hacer los estudiantes es reflexionar sobre la dinámica misma de la lengua, saber que no es algo estático, pues tiene vida propia y se mueve al compás de la sociedad donde se desenvuelve y está condicionada por la misma.

Los bordes entre lo correcto y el uso coloquial y hasta vulgar son en realidad muy difusos y se pierden con frecuencia. Así, lo segundo es hacer un análisis profundo de las dudas del lenguaje y encontrar aquellas normas que sin ser fierros normativos permitan el movimiento natural de nuestro idioma, hacia nuevos confines que el siglo XXI le está presentando. Sin embargo, recordemos que la lengua tiene sus reglas y no obedece a caprichos, sino a un largo camino histórico regido por senderos sincrónicos y diacrónicos.

En suma, cuidemos la lengua, preguntemos cuando tengamos dudas y siempre reflexionemos sobre su uso correcto, porque de alguna manera refleja nuestra cultura, nuestros valores y racionalidad.

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