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| Jorge Barreno
www.elmundo.es, España
Viernes, 4 de septiembre del 2009

‘BEVIDAS EN LA PISZINA DE LA TERCERA JENERACIÓN’

«Bevidas», «piszina», «asta», «salbavidas», «envitados», «saver», «garantisado», «habajo», «jeneración»... Por la calle, en el aeropuerto, en las aulas, en documentos oficiales, en los bares, en casa. Las patadas al diccionario son cada vez más habituales entre los hispanoparlantes de Estados Unidos. Miami es un claro ejemplo de ello. Pero, ¿qué es un hispanohablante? ¿Y por qué las faltas ortográficas son cada vez más frecuentes?


«Como sociolingüista, Miami es una ciudad fascinante, la más interesante del mundo. Aquí se producen unos fenómenos de contacto entre lenguas increíbles. No sólo por la unión entre hispanos, puertorriqueños, cubanos, mexicanos, argentinos o peruanos.., sino también con el 'gringo'. Hay muchas dimensiones. En Madrid no existe esa capa de inglés superpuesta», comenta Andrew Linch, profesor de Herencia Cultural Española en la Universidad de Miami.

Pero, ¿por qué tantas faltas de ortografía? Para ésta, en un principio simple pregunta, Andrew tiene dos teorías. Primero, «no hay una instrucción formal en los colegios públicos del idioma español». Segundo, «los chavales escriben a sus abuelitos de Cuba o Puerto Rico en español, pero las instituciones y la información corriente funciona en inglés. No hay una exposición constante a la norma como pueda haberla en México DF o en Santiago de Chile».

Acto seguido Andrew demuestra gráficamente sus palabras enseñando un vaso de plástico de la más conocida cadena de café americano. «Lo ves, todo está en inglés. Hay una tendencia generalizada a atribuir los fallos en español a este idioma, pero en mi opinión no tiene nada que ver, son los propios hispanohablantes los que yerran». La barrera de qué o quién es un hispanoparlante no está clara, ¿es el que habla en español con su familia? o ¿es el que es capaz de hablar en castellano sobre la política de Obama en un auditorio?

Mitad inglés, mitad español

Confusiones entre 's', 'c', 'z'; acentos inventados o ausentes; truncamientos del tipo 'namá'; 'h fantasma'; dificultades para diferenciar una 'g' por una 'j' o una 'y' por una 'll', doblamiento de 's' o 'f'; terminaciones en '-tion' en vez de '–ción', etcétera. «A la primera generación se le va olvidando cómo se escribe y cuando llegamos a sus nietos/as, la tercera generación, el problema ortográfico se ha acentuado. Pienso que la única forma de no cometer errores es que la educación se realice en los dos idiomas, un 50 % en español y un 50 % en inglés».

Para el sociólogo francés Pierre Bordieu la relación entre lengua e institución está clara, ambas son caras de una misma moneda. La institución impone la lengua y la lengua es utilizada por los ciudadanos, un círculo que el investigador denomina lingüística institucional.

El Gobierno de Estados Unidos debe conocer los estudios del sociólogo porque hace años que pidió al Ministerio de Asuntos Exteriores de España que normalizara el estudio de español en algunos centros educativos del país. En Miami, unos pocos centros como 'Carver Mill', 'Coral Way', 'Ada Merritt', 'Sunset Elementary' o 'Key Biscayne' dan sus clases, mitad en inglés, mitad en español.

«Los alumnos de nuestros centros vienen de familias que están preocupadas por el castellano y cuyos padres apuestan por una educación bilingüe para que sus hijos tengan más oportunidades en la Universidad, puedan cursar un máster, o incluso se vayan a Europa a terminar sus estudios», indica Javier Usero, un esteponero profesor de Lengua Española en el Colegio de Coral Way.

En total, unos 1.500 ó 2.000 alumnos cursan sus clases de Matemáticas, Geografía e Historia y Lengua y Literatura en idioma español. Los estudios que ofertan estos centros son homologables por el Ministerio de Educación de España. «La educación es más tradicional pero más efectiva, como nosotros decimos, profinlandesa o antirreforma. Los profesores tenemos más libertad para hacer lo que queremos. Machacamos con pantallas digitales, powerpoints y lápiz y papel», reconoce el profesor andaluz.

Errores los cometemos todos

«Puede parecer mentira, pero los niños a los que doy clase están más preparados que en nuestro país. Los alumnos de 5º Grado, de 10 y 11 años, leen a Juan de Pareja. Una vez al año vamos al Museo del Prado y los guías se sorprenden gratamente al ver que los chicos saben quién era este esclavo retratado por Velázquez. Más que muchos sevillanos», declara Javier. Ortográficamente, el seseo y las ultracorrecciones, como «Madriz», son sus fallos más frecuentes. «También comenten errores que vienen del inglés, como por ejemplo, la 'h' aspirada», añade.

No hay que ser pedante, errores los cometemos todos. «El Ministerio de Fomento español escribe Cadiz y Malaga (sin acento) por las carreteras. Yo le digo a mi hija que esas ciudades no existen», manifiesta alegre el profesor.

«Tienen sombra, trasparencia, peso, plumas, pelos, tienen todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas…». Son las palabras, bellas palabras de un hispanohablante, el poeta Pablo Neruda. «Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan».

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