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| Efraín Osorio
laprensa.com, Colombia
Miércoles, 4 de junio del 2008

BERTA SINGERMAN; CO, PREFIJO; INCAUTARSE-INCAUTAR

Hace cincuenta años… Eran otros tiempos. Los tiempos de la cantante argentina Libertad Lamarque, y de las películas de la actriz mexicana Sara García, en las que lloraban a mares todas las señoras y más de un caballero «chocoliaba».


LA PATRIA tiene ahora una nueva sección, Historia Patria, que bien podríamos llamar «La sección de las nostalgias», porque retrocede 85 años para comunicarnos acontecimientos de una época, para muchos, remotísima; para otros, no tanto, porque durante ella ya «deambulaban a debe», como decía don Rafael Arango Villegas, por las calles de este pueblo. La sección está dividida en tres partes: Hace 85 años… 50… y 25. En la edición del 24 de mayo, en la nota correspondiente a «Hace 50 años», trae esta noticia: «La Secretaría informó sobre los resultados del Recital de Berta sin Germán…». Podemos perdonarle al redactor que haya escrito recital, nombre común, con mayúscula. Pero no podemos absolverlo de haber maltratado el apellido, Singerman, de la exponente excelsa de un arte desaparecido, la declamación, enseñado y practicado en todos los establecimientos educativos de la época. De la declamadora, anota la enciclopedia Uteha: «Singerman (Berta). Recitadora argentina contemporánea de origen ruso-judío. Sus interpretaciones muy personales de la poesía hispanoamericana le han valido renombre mundial. Recorrió en triunfo España y todos los países del continente americano. Ha actuado también para el cine: No más que una mujer, Cenizas al viento, etc.». Berta Singerman nació el 9 de septiembre de 1901, aunque ella aseguraba que había sido en 1907. Murió, de 97 años, el 10 de diciembre de 1998. De ella dijo don Manuel de Falla: «Mientras nosotros los compositores buscamos música para las palabras, Berta extrae música de las palabras». Hace cincuenta años… Eran otros tiempos. Los tiempos de la cantante argentina Libertad Lamarque, y de las películas de la actriz mexicana Sara García, en las que lloraban a mares todas las señoras y más de un caballero «chocoliaba».

El redactor de «Al correr de las horas», de LA PATRIA, escribe: «Leímos con preocupación las declaraciones del co Director del Banco de la República…» (V-23-08). Un gazapo, señor, de dos yemas, porque co-, por su naturaleza de prefijo, tiene que ir pegado a la palabra cuyo significado modifica; y director, por ser un sustantivo común, no se escribe con mayúscula. Co-, forma que adquiere el prefijo con-antes de vocal, le da al término al cual se une el significado de ‘reunión’, ‘cooperación’ o ‘agregación’. Significación esta última que tiene en la palabra codirector, estropeada por el redactor de la sección de marras.

Un lector —Yamabushi es su firma virtual— se queja del empleo, para él errado, del verbo incautarse en frases como la siguiente: «En la vereda La Cabaña se incautaron de una tortuga hicotea, que estaba en poder de un joven de 20 años…». Y se pregunta si no sería más correcto decir «incautaron una tortuga». Cómo le parece que no, porque este verbo, estrenado por allá en los alrededores del siglo XVII, procedente del latín medieval incautare (‘fijar una pena pecuniaria’, porque la incautación se hacía con miras a esta pena), se empleaba sólo como pronominal, incautarse, con el significado de 'tomar posesión de ciertos bienes en litigio o que responden de una obligación' (Corominas). Así lo define El Diccionario: «Incautarse. Pronominal. Dicho de una autoridad judicial o administrativa: Privar a alguien de alguno de sus bienes como consecuencia de la relación de estos con un delito, falta o infracción administrativa (…) // 2. Apoderarse arbitrariamente de algo. "Se incautaron de mi maletín"». Sin embargo, quizás por el uso, el Diccionario panhispánico de dudas, propiedad también de la Academia, publicado por primera vez en el 2005, asienta: «2. En el habla culta se usa preferentemente como intransitivo pronominal, con un complemento de régimen introducido por de: “La policía también se incautó DE un helicóptero”. No obstante, por influjo de verbos sinónimos como confiscar o decomisar, hoy es frecuente y se considera válido, su uso como transitivo: “Les incautaron tres dosis de cocaína”». Quisquillas gramaticales, señor.

La frase de hoy: «… pues no puede todo mundo, so pretexto de colaborar con el intercambio humanitario o de que está haciendo investigaciones sociales, excusa argumentada por los mexicanos muertos en el bombardeo al campamento de Raúl Reyes, estar manteniendo contactos con grupos terroristas como si nada» (LA PATRIA, Editorial, V-24-08). Lo que no dice el comunicador es si su excusa la presentaron esos «mexicanos muertos» antes o después de ser enterrados.

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