Noticias del español

| Álex Grijelmo (El País, España)

Bastón a la tártara

El steak tartar rara vez se pide con la pronunciación correcta. Se dice stik, que significa ‘vara’ o ‘palo’.

El sector de los productos comestibles admite en español muchos extranjerismos desde hace siglos. Ya los conquistadores que escribían desde América en los siglos XV y XVI plasmaban en sus cartas palabras como mamey, guayaba, guanábana, aguacate, papaya…, que ahora son de dominio general en el ámbito hispano. Denominaron esos frutos tal como les llegaban al oído, porque no conocían alternativa para sus nombres. Y del mismo modo hemos adoptado más tarde vocablos como espaguetis, macarrones, sushi, roquefort, gruyère

Unas veces los hemos españolizado (croqueta procede del francés croquette, yogur tiene su origen remoto en el turco yogurt…), y en otras ocasiones los aceptamos según vienen, como sucede con chop suey o vitello tonnato (sin que se nos haya ocurrido traducirlos en estos casos como trozos mezclados o ternera atunada). Su presencia antigua o reciente entre nosotros influye en su redonda castellanización (generalmente con adaptaciones fonéticas) o su escritura en cursiva para señalar el término ajeno (y nuevo). Así que en las cartas de los restaurantes los nombres autóctonos conviven con extranjerismos como el entrecot, el chucrut, la pizza o la mozzarella.

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