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| Redacción
aprendemas.com, España
Martes, 21 de julio del 2009

«APRENDER EFICAZMENTE UNA LENGUA EXTRANJERA»

Un curso matiza la idea de que se aprende más rápido un idima en edades muy tempranas.


Yolanda Ruiz de Zarobe, desgranó la pasada semana en una lúcida ponencia los resortes que estimulan el aprendizaje de una lengua extranjera. Según esta profesora de la Facultad de Letras de la UPV/EHU (Universidad del País Vasco, España), la madurez cognitiva tiene mucha importancia en este proceso y es por ello que, en contra de la creencia popular, se aprende más rápido un idioma cuanto más tarde se inicia su aprendizaje.

«Aprender eficazmente una lengua extranjera» es el título del seminario que la semana pasada reunió a un nutrido grupo de docentes con el objetivo de conocer los factores que influyen en el aprendizaje de una lengua no materna y, entre otras cosas qué cualidades ha de reunir un buen aprendiz de idiomas. Precisamente, Yolanda ha llevado gran peso en este programa en calidad de codirectora

La filóloga quiso iniciar su ponencia dejando clara la diferencia entre adquisición de segundas lenguas y el aprendizaje de lenguas extranjeras. Aunque muchas veces se confunden dichos términos, el aprendizaje se da cuando se aprende una lengua fuera de su contexto, mientras que la adquisición se da cuando se aprende una lengua en su contexto. Así pues, la adquisición es un proceso menos consciente, como por ejemplo cuando alguien va a Francia a aprender el francés. No obstante, cuando aprendemos el inglés aquí, se trata de aprendizaje de una lengua extranjera.

Entre los asistentes a la ponencia hubo distintas opiniones en cuanto a las características de un buen aprendiz de lengua. Mientras que unos apuntaron a algunos aspectos de la personalidad como el ser extrovertido, otros apuntaron hacia la motivación o la inteligencia, la memoria o la edad.

Ruiz de Zarobe ha afirmado que todas esas características se pueden agrupar en las diferencias individuales en el aprendizaje de lenguas. Dentro de los factores internos al aprendiz, se ha referido a la inteligencia y a la aptitud, al estilo de aprendizaje y a la personalidad, a la motivación, y a la edad. En cuanto a los factores externos del aprendiz, podemos mencionar los contextos naturales y formales, y el aprendizaje integrado de contenidos en lengua extranjera. Además, hay que tener en cuenta que estos factores están relacionados y son multidimensionales.

En referencia a la inteligencia y a la aptitud, se trata de la habilidad para aprender una lengua con rapidez, pero existen distintos tipos de inteligencia, como la visual, la verbal, la lógica, la corporal, la musical y la interpersonal. Además, no debemos olvidar que la inteligencia no tiene incidencia en los aspectos comunicativos y de interacción.

En cuanto al estilo de aprendizaje y la personalidad, se trata de cosas distintas. El estilo son las preferencias de cada uno para obtener, procesar y retener información, y se distinguen tres estilos de aprendizaje: el visual, el auditivo y el kinestésico.

Entre un 40 % y un 50 % de la población privilegia el aprendizaje visual, y agrupa a personas que aprenden más de lo que ven que de lo que oyen. Entre un 10 % y 20 % de la población privilegia el aprendizaje auditivo. Éstos recuerdan mejor lo que escuchan, y es por eso que suelen ser buenos en el colegio, porque se amoldan muy bien al formato de clase expositiva. En cuanto al aprendizaje kinestésico, se trata de aprender interactuando físicamente con el material, y suele agrupar a los alumnos que se balancean o hacen garabatos en clase. Entre un 30 % y un 50 % de la población prefiere este estilo, y el porcentaje es mayor entre los hombres. Sin embargo, hay que tener claro que cada estilo señala la preferencia por un determinado canal perceptual, no su exclusividad.

En relación con la personalidad, es difícil delimitar su relación con los resultados en el aprendizaje de lenguas. Y existe una mayor relación entre personalidad y habilidades comunicativas. También existen distintos cuestionarios para valorar el grado de extroversión o introversión del alumno, y su grado de inhibición riesgo. Ruiz de Zarobe ha querido mencionar la importancia de la ansiedad en el proceso de aprendizaje de una lengua. Según Dornyer, un poquito de ansiedad puede ayudar en el aprendizaje, pero demasiada puede ser perjudicial. En cuanto a Krasten, identificó la ansiedad como una especie de filtro, basándose en la idea de que si hay mucha ansiedad la información no puede pasar.

Pasando a la motivación, está claro que hay que estar motivado para aprender una lengua, pero existen distintos tipos de motivación. Mientras que la motivación intrínseca se da cuando se aprende porque a uno mismo le apetece, la extrínseca se forma cuando es otra persona a la que le parece importante que el alumno aprenda la lengua. También podemos distinguir la motivación integradora, en la que el alumno se quiere integrar en esa comunidad, y la instrumental, en la que el alumno necesita aprender la lengua. Parece ser que la motivación integradora es la más importante. No obstante, la instrumental produce también unos resultados muy buenos.

En cuanto a la edad del alumno, ha querido advertir que existen bastantes mitos. Todo el mundo da por hecho que cuanto antes empiece alguien a aprender un idioma mejor, pero la ponente ha dicho que es necesario distinguir entre el contexto natural y el formal.

Hay numerosos estudios que muestran que en los contextos naturales (en el día a día) la afirmación precedente es verdad. Además, se habla de un período crítico a partir del cual un alumno nunca podrá pasar por un nativo. Según un estudio, en lo que a fonética se refiere, el período crítico está en los 6 años, es decir, si se empieza a aprender una lengua tras los seis años, nunca se conseguirá la misma pronunciación que la de un nativo.

Pero parece ser que eso no es así en los contextos formales (en las escuelas). Así lo demuestra un estudio de la CAV. Gracias al hecho de que la edad de inicio de la enseñanza de la lengua extranjera estaba en 11 años antes de 1993 y que pasó a estar en 8 años (y en algunas ikastolas en los 4 años) tras la reforma, se ha podido analizar como influye la edad de comienzo al nivel de aprendizaje.

Tras 4 años expuestos al inglés, se hizo una evaluación del nivel de los niños que habían empezado con 4, 8 y 11 años a estudiar el inglés. Así pues, tenían 8, 12 y 15 años respectivamente a la hora de hacer la evaluación. Los resultados mostraron que los que empezaron más mayores tenían los mejores resultados, por lo que parece que la madurez cognitiva tiene mucha importancia.

No obstante, Yolanda Ruiz de Zarobe ha insistido en que no es malo empezar a los 4 años, y ha incidido en la importancia de la intensidad de la enseñanza. Ya que los niños de 4 años cursan sólo 3 horas a la semana de inglés. Además, ha querido recalcar la importancia de la integración del inglés en el contenido, es decir, impartir asignaturas como ciencias en inglés. Según ella, esta última opción da mejores resultados que iniciarse antes en el aprendizaje de una lengua extranjera, y así se consigue un mayor número de horas sin tener que cambiar el currículo.

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