Noticias del español

| |

| Fernando Díez Losada
nacion.com, Costa Rica
Domingo, 3 de enero del 2010

AÑO VIEJO Y AÑO NUEVO

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), en el amplio artículo que dedica al vocablo año —del latín annus— no registra la expresión año viejo: cualquier año cuando está a punto de fenecer, de expirar, cuando se encuentra en sus últimas horas de lenta agonía, mientras multitudes, en algarabía casi demencial, celebran su deceso. En cambio, el DRAE sí registra año nuevo y lo define como 'el que está a punto de empezar o el que ha empezado recientemente'.


Es curioso cómo el tiempo, que define y enmarca caprichosamente nuestras vidas, tiene nombres en los días ( lunes, martes, miércoles, jueves , viernes… , dedicados a los astros Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, ominosos y enigmáticos, como nuestro destino), y en los meses ( enero, febrero, marzo… ); pero reserva solo números para los años, como si quisiera diluir en la insignificancia de un guarismo el largo drama de dichas y dolores del período que termina el año viejo y el libro en blanco, de ilusiones y deseos, del que nace el año nuevo .

Los anglófonos hablan y están en su derecho de calendar year, expresión que definen como 'the period of time from January 1 through December 31: distinguished from fiscal year'. /Período que abarca desde el 1 de enero al 31 de diciembre; se distingue del año fiscal/.

Eso es exactamente lo que en nuestro idioma se denomina año civil (DRAE: 'El que consta de un número cabal de días; 365 si es común o 366 si es bisiesto').

Como afirma Ricardo J. Alfaro (Diccionario de Anglicismos, Edit. Gredos), 'calendario en español es únicamente sustantivo que significa la manera de computar los días y los meses del año solar. Es incorrecto usarlo como adjetivo para diferenciar el año civil de otros establecidos arbitrariamente, como el escolar, el fiscal, el económico, el eclesiástico o el militar'.

Este columnista no olvidará 2009 —el año viejo— [aunque no le haya dejado chivas, yeguas ni buenas suegras] porque el casete con las grabaciones del pasado es imborrable.

E invito a abrir los brazos al 2010 —el año nuevo , que pronto será viejo— con una esperanza renovada de optimismo y concordia.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: