Noticias del español

| | | | | |

| Efe
Martes, 25 de abril del 2006

ALIQUINDOY, MERDELLÓN O CHANGUAY, APORTES MALAGUEÑOS AL ESPAÑOL

«Estar aliquindoy» (atento, observar con sumo cuidado), merdellón (hombre asqueroso y soez) o changuay (lío, embrollo) son algunas de las más de 5.000 aportaciones al español recogidas durante más de treinta años por Enrique del Pino en su Diccionario del habla malagueña.


Frente a otros catálogos o vocabularios publicados antes, Del Pino, que empezó a recopilar estos términos en 1973, quiso que todos los vocablos que apareciesen en su obra estuvieran apoyados por su empleo en textos literarios, que acompañan la definición de cada palabra, y por ello desechó otras 3.000 palabras de las que no encontró refrendo escrito.

Este escritor, que hace siete años publicó una versión íntegra del Quijote en verso compuesto en décimas, con 130.000 versos en 13.000 estrofas, considera que el habla malagueña es, «como la andaluza, ni más ni menos que una manera de hablar el español».

«La fama de que las hablas particulares de los malagueños y los andaluces son poco menos que adulteraciones del habla castellana es un error, porque son enriquecimientos, como las hablas de Latinoamérica», señaló Del Pino en la presentación del libro, editado por Almuzara.

En algunos términos, como aliquindoy, procedente de la expresión inglesa «looking doing», se aprecia la entrada en el vocabulario malagueño de palabras extranjeras gracias al fructífero intercambio comercial durante siglos a través de su puerto.

Al vino se le llama alpiste, por lo que alpistelarse es emborracharse; al café demasiado diluido, aguachirri; al cemento, porla, una deformación de la marca Portland, y al juego del parchís, chiquilindongui.

También en el terreno lúdico, casi todos los números de la lotería tienen su sobrenombre, como cama (4), banderillas (11), melón (23), cuartoquilo (25), perro (38), breva (49), abuela (60), cebolla (63), banderas (77), mierda (86) o buey (90).

En el campo sexual, la masturbación recibe distintos nombres como cascabulla, carlota, gallarda o mansiflar; el órgano sexual masculino es la cebolleta, churra, gurrina, níspero o minina, y el femenino, el chupapiedras o chumino, mientras que al acto sexual se le llama, entre otras maneras, entabicar.

Para designar a las personas, especialmente de forma negativa, existe un amplio repertorio, como bardao (inútil, torpe), chusmeta (persona sin clase), ciezo (persona difícil de tratar), su variante ciezomanío (persona insoportable), cucurrón y cucurreta (loco, maniático), follapavas (hombre antipático y desabrido), o pella (torpe, aburrido).

En el caso de las mujeres, son especialmente expresivos términos como chocholoco (mujer alocada), chochomanío (que sigue soltera a los 45 ó 50 años) o higotriste (mujer sin gracia, desabrida y áspera).

Una bimba es una bofetada; una chamarreta, un chaquetón; una chifarrá, una herida; un curripé, una paliza; un esaborío, alguien sin gracia o soso; maquearse, acicalarse; un ñosclo, una piedra de gran tamaño; hacer piarda, faltar a clase; quedarse ruchi, en la ruina, y un perdigón, una «bolita de moco duro que se saca de la nariz», según la definición de Enrique del Pino.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: