Noticias del español

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| Jorge Covarrubias (Associated Press)
elnuevoherald.com, Miami (EE. UU.)
Miércoles, 25 de octubre del 2006

ACADÉMICO REIVINDICA EL LENGUAJE DEL PERIODISMO HISPANO

Un académico de nota reivindicó el español de los medios de comunicación internacionales desvirtuando el mito de que éstos empobrecen el lenguaje.


Provisto de una variedad de estudios, ensayos y estadísticas del periodismo gráfico, televisivo, radial y electrónico de España e Hispanoamérica, Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, rebatió el lunes las acusaciones de que la globalización lingüística ha producido un español neutro, inerte, descolorido e inexpresivo.

«En los dos últimos lustros se han mantenido los niveles de riqueza léxica de los medios hispanos», afirmó durante la presentación de su libro La globalización del léxico hispánico en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). «¿Entonces dónde está la pobreza de esos medios de comunicación?».

«Durante los últimos años se han venido sucediendo las críticas al llamado 'español neutro' utilizado sobre todo en los medios internacionales de comunicación. Se le acusa de empobrecedor. Son males que se achacan al proceso globalizador general, que ha llegado ya a la lengua", dice en su libro. "Resulta curioso, sin embargo, que tan graves acusaciones hayan sido hechas sin prueba alguna que demuestre esa realidad que denuncian».

Dispuesto a rebatir esas críticas, López Morales esgrimió en su presentación una serie de estudios lexicográficos mediante los cuales demostró que el nivel de la riqueza léxica de los medios de comunicación de todo el mundo hispano —incluso en Estados Unidos— es comparable no sólo al nivel culto del habla sino también al de los grandes escritores.

La riqueza o densidad léxica se determina como la relación entre los vocablos de contenido semántico (sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios) y el total de vocablos, eliminando los repetidos o nombres propios.

Uno de esos informes —del estudioso Raúl Avila— llegó a la conclusión de que la riqueza léxica de un ensayo tomado al azar del escritor mexicano Carlos Fuentes era del 69,7, y que los de la lengua hablada eran de 68,5 para el nivel culto, 62,5 para el nivel medio y 56,5 para el nivel popular.

Por comparación, los medios de España, Hispanoamérica y Estados Unidos en español, presentaban índices de riqueza léxica entre el 68,4 y 69,6, como comprobación de su tesis de que el lenguaje de los medios no es empobrecedor.

«El español usado desde hace dos lustros en los medios colombianos es el mismo usado por el español general», dijo el académico de origen cubano. «Y no se trata sólo de Colombia. Existe una unidad sobresaliente entre las variedades de nuestro léxico. Madrid y México coinciden casi en un ciento por ciento en el uso de la norma culta».

«¿Está o no simplificado el léxico?», se preguntó López Morales. «¿No será que la variedad culta es imitada por los medios de comunicación?».

Con una serie de ejemplos gráficos de diversidad léxica, como por ejemplo las series auto, automóvil, carro, coche, máquina o habitación, dormitorio, recámara, alcoba, pieza, cuarto, López Morales afirmó que los medios de comunicación —incluyendo las telenovelas— amplían el vocabulario de los usuarios.

Los españoles ya conocen el término chévere y los hispanoamericanos el vocablo grifo, por ejemplo, aunque no los usen en sus respectivos ámbitos, y eso enriquece lo que los lingüistas llaman su «nómina pasiva» frente a la «nómina activa» de su norma dialectal.

El disertante, que tiene siete doctorados honoris causa, entre ellos en Guatemala y Costa Rica, desvirtuó también los efectos perniciosos achacados a la globalización léxica.

La globalización lingüística, afirmó, «tiende a eliminar los privilegios, construidos gracias a ciertos usos perversos de las lenguas que otorgan a sus hablantes dominación o primacía. Las barreras idiomáticas suelen permitir, entre otras cosas igualmente nefastas, el control del poder. ¿Por qué, por ejemplo, no se convierten en bilingües (lengua materna y español) a ciertas poblaciones aborígenes de América?».

«El papel de las grandes lenguas como la nuestra es que pueden ser vehículos de comunicación de grandes grupos humanos en defensa de sus intereses, su derecho y su bienestar», concluyó.

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