Noticias del español

| | | | | | | |

| Agencia Efe

Académico José Antonio Pascual: «Ser lingüista es un trabajo más»

El académico José Antonio Pascual, Doctor Honoris Causa por la Universidad de París desde el martes, recordó a Efe que dirigir el Diccionario Histórico de la Lengua es «un trabajo más», como regentar una ferretería, ser cirujano o «arreglar tuberías».

Capaz de celebrar con similar intensidad el altísimo nivel de sus maestros, de sus alumnos o de sus colegas, el catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid, de paso por París con ocasión de su reciente investidura, dijo considerarse un «artesano». 

«Yo he tenido una suerte enorme, he tenido los mejores maestros del siglo XX, y cuando uno ha trabajado con Corominas, con Michelena o con Fernando Lázaro, si uno es idiota se cree que es algo, pero si no, lo que uno trata es ser un buen albañil. Que es muy decoroso».

«He conocido a los gigantes, es una cosa impresionante (…) y tengo colaboradores que todavía no son catedráticos de universidad que, por ejemplo, saben diez lenguas y son más rápidos. Hay gente joven que tiene dos doctorados, uno en Cambridge y otro en París, y evidentemente esas personas son realmente buenas», destacó.

«¡Qué suerte los discípulos que tenemos! Lo que pasa es que hay enfermedades y hay una que son los celos, los celos son terribles. Si en un equipo uno se pone celoso, se complica mucho el trabajo».

«Tienes que estar un poco tranquilo contigo mismo, si haces lo que puedes y encima te salen bien las cosas, para qué vas a tener celos», añadió el también ex director del Instituto Cervantes de París, que hace poco más de un mes recibió el encargo de la Academia de dirigir el futuro diccionario.

«Cuando te paras a pensar, ves que por delante y por detrás hay grandes especialistas, por eso tienes que meterte en un grupo. Esto es una orquesta y hay que ‘concertar’», recalcó el ex vicerrector de la Universidad de Salamanca, quien considera una cosa del pasado la «tradición de querer ser el mejor» en solitario.

«Yo soy un buen trabajador, casi compulsivo, que no quede por falta de cuidado, sobre todo cuando uno no es rápido», explicó convencido de haber estado «en el sitio oportuno en el momento oportuno», pues «lingüistas mejores que yo hay muchos en España».

Sin ser partidario de enterrar la vida privada en el trabajo, pues «somos artesanos y no misioneros», el autor de La lucha de lenguas en España intenta evitar que la gestión del Diccionario le acapare por entero, pues querría poder «arreglar alguna tubería».

«Lo que más me gustan son los textos del Siglo de Oro y ver el cambio que se da en ellos (…) Lo más bonito a primera vista es ver como una palabra cambia», como pasa a significar lo contrario de lo que significaba y se transforma en positiva cuando era negativa o viceversa.

Nacido en 1942, el catedrático salmantino, que el próximo enero comenzará a formar equipo para diseñar el «motor» del diccionario: «gente más joven que yo, más fuerte, mejor preparada, con muchos más conocimientos», vislumbra ya también su despedida.

Es como tener una ferretería: «hay un momento en que tienes que dejar a los hijos que sigan e ir por las tardes a dar un consejo. Tengo que estar preparado para entregar el testigo con gusto y asomarme por ahí de vez en cuando y que me hablen, me cuenten como van, pidan acaso alguna opinión…»

«Hay que prepararse para todo, ya les dije a algunos colaboradores que están cerca de mí que dentro de unos años -y no muchos- que a ver si me hacen director honorario, que me den el honor y me hagan creer que sigo en activo».

Inicialmente, el Diccionario Histórico contará con un núcleo fuerte de unas 20 personas, pero «tengo la esperanza de que vamos a ser muchos, poco a poco».

Hay que tener «capacidad de sumar y vamos a ser capaces. Esto es importante» destacó Pascual, feliz de no haber recibido «ningún rechazo» en ninguno de los centros universitarios a los que propuso ya colaborar con él.

La cuestión es cómo ir rápido en una obra de este tipo, y rápido en un diccionario supone perder en calidad, por lo que hay que «promediar hasta que nivel puede bajar la calidad para que aumente la rapidez», declaró.

«Es un proyecto por etapas, una muy importante es la de quince años. Ahí se dará un diccionario, pero no el completo, será el pre-diccionario, donde va a estar todo, pero todo con problemas, dudas, vacilaciones, para que a partir de ahí se pueda hacer el Diccionario, pero eso ya va a ser consultable en la red», adelantó.

La etapa siguiente «podrá durar unos diez años».

Luego hay una cosa muy bonita: no se va a terminar nunca. La lengua cambia día a día. En el diccionario de Oxford «hay diez personas trabajando, cuando ya es un diccionario histórico desde hace mucho tiempo», recordó.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: