Noticias del español

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| José Mª. Fernández Criado
elmundo-lacronica.com, España
Miércoles, 18 de julio del 2007

ACADÉMICO DE LA LENGUA

Con la nominación del catedrático de la Universidad de León, Salvador Gutiérrez, como miembro de la Real Academia Española de la lengua, el premio Cervantes otorgado a Gamoneda, o el mismo centenario in vivo de Crémer, no se podrá decir, ni mucho menos, que el año haya sido cicatero en el panorama cultural leonés; sea incluso con el protagonismo de personajes que, como tantos otros que dan más prestigio a León que el que reivindica nuestro himno provinciano, les nacieron fuera de León y que aquí prendieron.


Parece que la tierra les fue propicia y se hace bueno para nosotros leoneses lo de el buey no es de donde nace sino de donde pace. Bien es verdad que en el caso de Salvador el buey nos llegó ya pacido y cebado de ciencias de la lingüística, pastoreado por el desaparecido Emilio Alarcos. De aquellas praderas asturianas nos vinieron él y otros lingüistas que hoy dan crédito a la Facultad de Filosofía y Letras de nuestra universidad en cuyo nacimiento fue tan determinante la Universidad de Oviedo.

No fue el nombramiento de Gutiérrez, y ello a pesar del rango de inmortales que tan fatuamente se daba en Francia a los miembros de la alta institución, noticia de tanto empaque mediático como lo fue el premio a Gamoneda, por ejemplo, con la presencia de los monarcas y de toda la guapa oficialidad de la cultura y esa factoría de realidades que es la TV. Pero sí muy acorde con la modestia y el tesón callado que caracteriza a nuestro investigador y maestro de la lengua que él define como 'el más bello y perfecto procedimiento semiológico que el hombre haya podido diseñar jamás'. Muy en la senda de los pocos sabios que en el mundo son, él ha ido desentrañando ese instrumento maravilloso: sus articulaciones (reveló la cuarta articulación), su coordinación, el mecanismo de su significado, la relación de los hablantes, las circunstancias de la comunicación. Todo el intríngulis de ese hecho aparentemente banal, criatura y creadora de la realidad, que aparece en cuanto dos personas se encuentran o ante un hecho u objeto que nos interpela, incluso el propio pensamiento.

No sé cuánto de inocente hay en el menosprecio general con que de facto se trata su disciplina. Sólo hay que ver en nuestra universidad la escasez de alumnos que la cursan. Mi sospecha es su usurpación por parte de los poderes económicos que quieren apoderarse y manipular también el lenguaje como un producto-mercancía más. Como diría Marx, fetichizarlo. Es decir, crear en la mente de la gente con palabras como democracia, mercado, libertad, terrorismo, pacificación, un universo cerrado de pensamiento prefabricado, o único como se dice ahora. Por eso el eslogan 'lo llaman democracia y no lo es' que se corea.

Esta conciencia y la reivindicación del lenguaje como hecho social se adquieren cuando se estudia Filosofía y Letras. No cuando se privilegia el saber por su rentabilidad y se prima, por sobre las ciencias puras o las aplicadas socialmente, las ciencias rentables, como se está haciendo hoy en nuestras universidades a mayor provecho de la empresa.

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