Noticias del español

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| Emilia Pereyra
El Caribe, Santo Domingo (República Dominicana)
Viernes, 1 de diciembre del 2006

ABRIR O «APERTURAR»

Hace dos semanas la Real Academia Española nos sorprendió con la nueva de que había recogido el léxico vivo de américa y España en el Diccionario esencial de la lengua española, una versión reducida del registro académico mayor.


El lenguaje es tan vivo que a menudo nos sorprende por el dinamismo con que se va trasmutando en este tiempo seductor y difícil, de nuevas tecnologías y modos incorrectos de hablar y escribir.

Pese a las contribuciones que hace a la comunicación, mucho de lo que pasa en internet atenta contra el buen decir y el mejor escribir. Si no sabe lo que ocurre en materia de escritura entérese con los «chateadores» y los emisores de e-mails.

Llama la atención la frecuente creación de palabras y el indescifrable argot de los adolescentes. Es tan dinámico que apenas empezamos a entenderlo cuando le han introducido variantes.

Hace dos semanas la Real Academia Española (RAE) nos sorprendió con la nueva de que había recogido el léxico vivo de América y de España en el Diccionario esencial de la lengua española, una versión reducida del registro académico mayor.

Y nos llegaron interesantes novedades. La RAE incluyó en el diccionario palabras del mundo de las nuevas tecnologías como digitalización, internet (con minúscula) y salvapantalla y otros términos como bulímico, abrefácil, autogobierno, castrante o mulá.

Los lectores del diccionario encontrarán expresiones como «acoso moral» y «acoso psicológico», «droga de diseño», «gol de oro», «malos tiempos para la lírica», «matar al mensajero», «lanzarse o tirarse, a la piscina», «reproducción asistida», «tarifa plana», «terapia ocupacional» y «vaca sagrada», que no es precisamente de la última ola.

No hallarán la acepción de matrimonio como unión de dos personas del mismo sexo porque, según han explicado los académicos, es temprano para saber si será usada de manera generalizada por los hispanohablantes.

Tampoco encontrarán «violencia de género», pues la academia seguirá considerándola como «violencia doméstica», para molestia de los preocupados por el tema.

A la RAE no le hace gracia que recurramos al inglés y hablemos de full time, si podemos decir a tiempo completo. Tampoco le agrada que escribamos copyright, por derecho de autor, y que sustituyamos almuerzo por lunch.

Por cierto, no tenemos idea de si la RAE aprobará algún día la fea expresión «aperturar una cuenta», usada por la banca cuando bien podrían decir, de modo elegante, «abrir una cuenta».

No sabemos si esa novedad lingüística es hija del mal gusto o de algo más. Mientras, la RAE dice que su uso no está justificado y que debe evitarse. ¡Ojalá ocurriera!

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