Noticias del español

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| Jacob Hachuel, Portavoz Adjunto UPyD-Ceuta
El Faro de Ceuta, Melilla
Lunes, 22 de junio del 2009

A PROPÓSITO DEL ESPAÑOL

Gonzalo de Berceo acuñó este término, román paladino, para diferenciar entre el latín y el progresivo avance de la lengua romance, todavía no al alcance del pueblo llano.


Y mi intención en esta serie de colaboraciones que hoy comienzan bajo este título, es precisamente compartir con mis posibles lectores algunas reflexiones sobre cualquier tema de actualidad. Unos la habrían titulado «al pan pan, y al vino vino». Otros «las cosas claras y el chocolate espeso». En realidad, es lo mismo.

Estamos acostumbrados a que nuestros políticos, sobre todo nuestros políticos, empleen frases rimbombantes y/o recursos dialécticos con diferentes interpretaciones, según el que las recibe. Y, así, creen dejar a todos contentos. Las más de las veces con la intención de engañar a propios y extraños, y el resto porque no quieren definirse claramente, y así quedar en un limbo indefinido.

No se me ocurre mejor forma de debutar que refiriéndome a éste nuestro idioma llamado «español».

El sábado pasado, 20 de junio, ha sido instaurado por el Instituto Cervantes como el «1er. día del español», celebrándolo en todos los países donde tiene delegación, con coloridos y festivos actos que ensalzaron nuestro idioma y cultura españoles.

Lo que sorprende es que hacía mucho tiempo, quizás años, que, en nuestros medios de comunicación no se llamaba a nuestro idioma «español». Todas las cadenas de radio y televisión narraron y mostraron los actos refiriéndose al «español», en lugar del eufemístico «castellano».

¿Sabían, pacientes lectores, que España es la única nación del mundo hispanohablante donde no se habla español, sino castellano?. Difícil de explicar a un chileno, uruguayo, argentino o estadounidense, a los que, cuando se les pregunta qué idioma hablan, contestan muy convencidos que «español». Intenten explicarles que no, que lo que hablan es castellano, y verán la sonrisa, entre condescendiente y de sorpresa, con que les obsequian.

En mi modesta opinión, el idioma de España es el español; y los demás, catalán, gallego, vascuence, o valenciano, (discúlpenme no emplear el término autóctono, pero estoy escribiendo en español) son lenguas o idiomas españoles. Lo que no es incompatible, sino muy al contrario. Y fácilmente comprensible, para el que quiera entender.

Nuestra transición tuvo muchísimos aciertos, y no pocos fallos. Había que recuperar los riquísimos idiomas de las distintas regiones de España, tan denostados durante la dictadura franquista. Pero no a costa de avergonzarnos nombrar al que nos vinculaba a todos, y no menos rico que cualquiera de ellos: El español.

Nuestros políticos con su ejemplo, y a continuación los medios de comunicación, deben empezar cuanto antes a corregir el error.

* «ROMAN PALADINO, cual suele cada hombre fablar a su vecino» (Gonzalo de Berceo).

«En lenguaje claro, para que todos lo entiendan» (María Moliner).

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