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| Inés Izquierdo Miller, coordinadora del Proyecto por la Excelencia del Español en LA PRENSA
Miércoles, 18 de abril del 2007

A PROPÓSITO DE «COMPAÑERO»

Hace unos días un funcionario del Gobierno sandinista dispuso que en su ministerio todos debían usar el término compañer@ en los documentos que emitiesen. Esta aberración idiomática provocó de inmediato un revuelo tremendo y muchos lectores han emitido su opinión al respecto. Creo que hay dos cosas en este asunto que debemos deslindar.


Primero que todo, la palabra compañero o compañera no es una aberración, todo lo contrario es una hermosa palabra cuya historia se remite hacia el mundo latino, el disparate es usar la arroba, símbolo matemático, para hacerle el juego a quienes pretenden imponer esa jerigonza en nuestro idioma, tal vez con intenciones muy buenas, pero con un resultado deplorable porque están destruyendo nuestra lengua materna.

No hay que tenerle miedo a las palabras, digo esto por aquellas personas que piensan que no debemos usar este sustantivo porque «huele» a izquierda, a marxismo o socialismo.

Nada más absurdo, si bien en el caso de Cuba esta palabra se utilizó con más pujanza a partir del año 1959, en la actualidad, aún con un sistema socialista, el término va cediendo su posición estelar a señor y señora.

Este fenómeno ha sido debatido y estudiado en la isla e incluso en una edición del El País Digital con fecha 22 de junio de 1998, Mauricio Vicent comenta que «la palabra "señor" sustituye al clásico "compañero" en la jerga revolucionaria cubana». El articulista afirma en su escrito: «Una nueva polémica sobre la conveniencia del uso de la expresión revolucionaria compañero en contraposición a la de señor, cada vez más extendida en Cuba pese a su sabor a capitalismo salvaje, ha vuelto a las páginas del diario comunista Granma. El choque ideológico entre el compañero y el señor, si bien adquiere ahora nuevos bríos, no es nuevo. Comenzó en 1994».

En realidad está dándose este fenómeno lingüístico en la isla, un trabajo investigativo de la Universidad de La Habana realizado por la filóloga Lidia E. Cuba Vega y llamado Creencias y actitudes en el uso de las formas nominales de tratamiento en una muestra de hablantes de la variante culta habanera, concluye que el 58.3 % del total de informantes utiliza, en cualquier situación, los términos compañero/a, tanto para dirigirse a personas mayores como a jóvenes. Los jóvenes que manifiestan emplear siempre estos vocablos constituyen el 41.6 %.

A partir de los datos se infiere que aunque todos los informantes conocen y usan, en la mayoría de las ocasiones, el título genérico compañero/a, tanto para dirigirse a personas jóvenes como mayores, actualmente hay un decrecimiento en el empleo de estos vocablos, los cuales alternan con señor/a, esto viene dado por la situación contextual, emplean compañero cuando están seguros que no serán rechazados.

Este rechazo lo asocian con aspectos relativos a la forma de vestir, el modo de comportarse, etc. Cuando esto ocurre, utilizan señor/a para tratar a las personas de mayor edad. También el término seño, para dirigirse a las interlocutoras cuyas profesiones sean enfermeras, técnicas de salud, maestras, educadoras de círculos infantiles.

De todas formas en Cuba es común que te traten como chico, nagüe, asere, narra, compadre, brother, tío, niño, rubio, mulato, puro, mayor, fiera o loco. Y algún que otro cuando le dices compañero te puede responder así: «compañeros son los bueyes».

Ofrezco estos datos porque la lengua tiene vida, y las palabras evolucionan, por eso no debemos temerles. Si nos vamos al detalle en la etimología de la palabra compañero, cuyo origen es latino y significa compartir el pan, veremos que los diccionarios mantienen silencio sobre su origen. Lo más ilustrativo es el predominio de com, prefijo que indica compañía, pero lo más curioso es que tal vez esa compañía no era la de un familiar o amigo sino la de un soldado.

El ejército romano era una prolongación de la vida civil, formada por grupos donde los compañeros de armas eran también comensales en la vida civil. No es de extrañar que se escoja el pan de la misma forma que fue la sal la principal expresión de abundancia, de ahí nos llega entonces la palabra salario. Todavía en nuestros tiempos el término compañía alude a una agrupación del ejército

La izquierda se apropió de compañero y camarada, pero esta palabra siguió su existencia propia, ajena a los dimes y diretes de la política, y en el mundo entero se habla de compañeros de clases, de practicar el compañerismo etc., con la mayor neutralidad posible, porque no hay que tener miedo a las palabras.

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