Noticias del español

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| Roberto Guzmán
Clave Digital, Santo Domingo
Sábado, 15 de agosto del 2009

A COLOR

Esto de escribir A COLOR es un asunto muy viejo. Se viene combatiendo este mal desde hace más de cincuenta años. A pesar de la tinta que ha corrido acerca de este ultraje contra el idioma español todavía hay personas que no entienden.


Se dedicará un poco de espacio y tiempo para combatir esta «mala práctica» con el propósito de erradicarla.

Se acepta que se diga y escriba que un reportaje, las ilustraciones de cualquier tipo y las fotografías pueden ser «a todo color». No hay mal en eso. Ya desde hace tiempo el maestro Manuel Seco así lo afirma en su muy conocido Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española.

En la oración siguiente a la que lleva la aseveración anterior, el maestro Seco declara que no se tolera reportaje a color, ilustraciones a color, sino EN color.

El Diccionario Moliner señala que la locución adjetiva EN COLOR sustituye a «de color» cuando se trata de fotografías, películas, etc.

Todos los autores han estado contestes en relación con esta posición copiada más arriba. El DPD reafirma la posición cuando escribe que para el televisor no debe usarse «televisor *a color». La locución es legítima, como se consignó antes, si se la engalana con otras palabras. El otro ejemplo es «con gran variedad de colores».

Para cerrar esta sección sería bueno traer a la memoria una palabra de la familia de color que ha caído en desuso y sobre todo fuera de moda, se trata de «colorete».

FOSFORITO

El diccionario de la Academia trae algunas acepciones para el adjetivo fosforito. Es un color muy llamativo y luminoso. Recoge ese diccionario el uso de ese vocablo en Perú donde se usa para designar a la persona nerviosa, que se excita fácilmente.

Hasta ahora se ha mantenido fuera del repertorio general de vocablos españoles reconocidos el fósforo de Argentina donde significa: «Agudeza. Ingenio. Inteligencia». En Colombia por su parte el vocablo se usa para referirse al «fulminante de una bala o cartucho». En México es el «fogonazo». Estas notas se extraen del Diccionario del español de América de Marcos A. Morínigo.

Con un sentido parecido al que posee en Perú se ha escuchado la palabra «fosforito» usada en República Dominicana. Se la usaba, para calificar así a la persona «muy activa». Era de género exclusivamente masculino que no admitía femenino. Al referirse a una mujer decían que era «un fosforito», que trajinaba todo el tiempo. Que se mantenía en un movimiento perpetuo.

La metáfora peruana toca más de cerca al fósforo de los dominicanos, es decir, a la cerilla. Esto así porque el fósforo se enciende (= prende) fácilmente, de la forma en que se excita la persona a quien se le aplica el adjetivo. El fosforito del dominicano se mantiene encendido más largo tiempo.

ATOLLADERO

«… ha terminado por convertirse en un ATOLLADERO que se demorará al menos tres años…»

En esta sección se tratará de dilucidar el uso que la redactora o el traductor le reconoce al término del título. Se pasará revista también al uso que se ha detectado en República Dominicana para ese vocablo. No puede dejar de citarse el valor que la Academia hace constar en su diccionario.

El uso que hace la redactora es en el sentido de «atascadero» de vehículos automotores en la vía pública. A eso parece referirse en su reseña. Quizás lo usó como sinónimo de estorbo, obstáculo.

Ahora bien, la junta rectora del idioma español para la palabra del título conceptúa lo siguiente: «atascadero». Para atascadero escribe: «Lodazal o sitio donde se atascan los carruajes, las caballerías o las personas». Además añade lo que sigue: «Estorbo u obstáculo que impide la continuación de un proyecto, de una empresa, de una pretensión, etc.».

Ahora al grano con el uso dominicano. Un atolladero dominicano es un lío. Es un revoltijo. Es algo que se encuentra o está siempre enmarañado. Es un lugar sucio (los lodazales son sucios), donde abunda la inmundicia o la basura.

Es probable que este uso dominicano del atolladero provenga del dominicanismo «tollo», por extensión, porque lo que está mal hecho se convierte en un lío, en un dolor de cabeza, en un contratiempo.

Con las explicaciones anteriores no se pretende ir contra la corriente de otras teorías con respecto al uso del atolladero dominicano. Es posible que exista otra explicación más acertada aún no conocida por el autor de estas apuntaciones.

ACICLONADAS

Un alerta de perturbación ciclónica significa que existe la posibilidad de condiciones ACICLONADAS en las próximas 36 horas».

La oración se entiende por todo el entorno que rodea, a pesar de llevar en medio este «aciclonadas» que no aparece en los diccionarios.

La formación del adjetivo tampoco está mal orientada. La letra A se utiliza como prefijo para integrarlo a la palabra a que modifica. Con adjetivos y nombre forma infinidad de verbos.

Además de lo anterior, la A como prefijo que entra a formar parte del nuevo vocablo así formado sirve para dar a entender que ese algo se hace semejante a lo modificado.

En el caso presente se ha formado un adjetivo con el significado de «semejante a, parecido a». Esta última combinación fue la que se hizo en el ejemplo del texto trascrito.

Hay que interpretar que «aciclonadas» se refiere a las condiciones «parecidas o semejantes al ciclón». No son ciclones en sí, sino algo que se asemeja a eso. No reúne todas las condiciones de un ciclón sino que por algunos de sus rasgos guarda un parecido con el ciclón.

Los párrafos anteriores no tratan de justificar el empleo del término «aciclonado», sino únicamente evaluar sus cualidades.

De la misma manera en que se ha procedido en ocasiones anteriores, hay que censurar el uso de palabras de este género. No es posible que se alabe este tipo de conducta, porque si así se hiciese, se llegaría al momento en que la comunicación general se dificultaría.

Los neologismos son necesarios, sobre todo para nombrar un objeto o un concepto nuevos. En el ámbito en que se encuentra la mayor cantidad de neologismos es en el científico.

Hay que dejar la tarea de «meter palabras nuevas al idioma», como dijo Marañón, a los versados en ese menester.

APELATIVA

«Aunque la corte APELATIVA en gran medida tomó partido con…»

Lo que se detecta en esta cita es una ligereza. Se hace una traslación de un concepto de una actividad a otra. Si la Corte es de Apelación y ante ella se recurren los casos que se apelan, el autor del resbalón no ve escollos para llamar a esa corte «corte apelativa».

La equivocación no es para rasgarse la vestidura, en cambio, lo que hay que hacer es explicar la caída y dejar bien comprendido el asunto.

Las autoridades de la lengua, que ya mantienen bien abiertos los oídos, hacen constar en el diccionario oficial de la lengua española los casos en los cuales es legítimo utilizar «apelativo, va».

El Diccionario de la Academia asegura que el adjetivo apelativo, va, significa primero que apellida o califica. También se utiliza como sustantivo. En lingüística «se dice de las expresiones lingüísticas, textos, etc., que pretenden influir en el receptor». Por último es el apellido, es decir, el nombre de familia.

En el uso el apelativo es el nombre que se da a una persona o por el que se le conoce, además del que lleva legalmente. Esos apelativos en la generalidad de los casos se aplican a las personas basándose en alguna cualidad por la que se destaca o por alguna circunstancia suya.

Como puede comprobarse al leer lo que la Academia consigna, no hay nada aquí que permita que la corte sea apelativa. La corte es Corte de Apelación y así seguirá.

TAN PRONTO COMO

«… y recibe luz verde para alzar vuelo, sus aviones podrían despegar TAN PRONTO COMO a finales de octubre, dijo…»

Tan pronto como es una locución conjuntiva que introduce la expresión de un hecho inmediatamente anterior. Así se expresa el maestro Seco en su diccionario de dudas y dificultades.

Cuando se examina el texto de la cita a la luz de lo escrito por el maestro Seco, se percata uno del error en la redacción. En la cita no hay un hecho inmediatamente anterior.

Con la intención de robustecer el criterio del significado de «tan pronto como» se puede traer el sinónimo que ofrece la señora Moliner en su diccionario. Ella da la combinación «enseguida de» como sinónimo de la locución estudiada.

Se sospecha que como el autor del texto citado es bilingüe, lo que hizo fue que tradujo la expresión del inglés as soon as, que se puede traducir por tan pronto como, pero la locución debe ser seguida inmediatamente de un verbo. Para ilustrar, se propone un ejemplo. «Tan pronto terminó su tarea, se marchó». Es lo mismo que decir o escribir: «Se marchó tan pronto como terminó su tarea».

El Oxford Spanish dictionary sostiene que la expresión as soon as equivale al español «en cuanto, tan pronto como». Esa opinión del diccionario es ajustada a la verdad. Lo que no aclara el diccionario es que en la hipótesis de «tan pronto como» se utiliza para referirse a una acción anterior introducida por un verbo. Los ejemplos que incluye el Oxford son de usos acertados de la locución.

Además de las equivalencias anteriores para la expresión inglesa que dio el Oxford, el Harper Collins Spanish dictionary menciona «así que».

COLAPSAR

«Si es aprobado por ambos Gobiernos, el acuerdo pondría fin a meses de tensión en la relación entre el condado y la ciudad, la cual comenzó a quebrantarse en marzo, cuando COLAPSARON las negociaciones».

Hay vocablos que alcanzan su apogeo durante ciertos períodos en la historia. En ese momento o en ese período todos los hablantes y los escribientes favorecen ese vocablo con un empleo excesivo del mismo. Esa es la palabra de moda.

Lo que se acaba de expresar en el párrafo anterior fue lo que sucedió no hace mucho con el término 'colapso' y el verbo 'colapsar'. Todo colapsaba. Se relegaron al desván de lo inútil todas las palabras del rico repertorio del español para darle preferencia al verbo y nombre mencionados.

Como en español se dice que «cada oveja tiene su pareja», así cada circunstancia pide por sus vocablos más convenientes. La riqueza del idioma se engalana cuando los redactores utilizan los términos más apropiados para las situaciones que describen o reseñan.

El verbo colapsar además de lo consabido en estos casos con respecto al nombre colapso es: «Dicho de una actividad: decrecer o disminuir intensamente».

En el ejemplo de la cita se serviría mejor el propósito de la comunicación si se utiliza otro verbo. Más pedestre, menos rebuscado, pero más propio. Las negociaciones que no alcanzan su fin, FRACASAN.

Si el acuerdo no cuaja, si se INTERRUMPEN las negociaciones, puede decirse que CESARON las negociaciones.

No es del genio del español para referirse a unas negociaciones decir o escribir que las negociaciones se derrumbaron, sino que se SUSPENDIERON, SE DISCONTINUARON.

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