Noticias del español

| Magí Camps (La Vanguardia, 19/5/2013)

La crisis, por su nombre

Los periodistas se exigen informar con claridad y orillar los tecnicismos opacos o los eufemismos intencionados de los poderosos.

Lenguaje de la crisis¿Por qué a la subida de impuestos la llaman «aprobar un recargo temporal de solidaridad» y a los desahucios «efectos previstos en la normativa»? La crisis se ha revelado creadora de lenguaje, pero no siempre en sentido recto. Los emisores del poder han jugado con las palabras y muchas veces no han llamado a las cosas por su nombre. Y no tanto para proteger a los receptores del mensaje –la ciudadanía–, sino para protegerse a sí mismos.

La princesa Letizia lo dijo el jueves en la inauguración del VIII seminario sobre lengua y periodismo que organizan en San Millán de la Cogolla la Fundéu-BBVA y la Fundación San Millán: «La crisis tiene su propio lenguaje y su utilización también puede ser intencionada», porque «no es lo mismo decir ayudas que rescate, o reestructuración que recortes».

¿Son los economistas los culpables de la crisis? José Ignacio Conde-Ruiz, de Fedea, se defendió de esta idea generalizada argumentando que «los modelos económicos son abstracciones y no se pueden probar». Hay que ser precavidos a la hora de hacer previsiones, «porque pueden condicionar el comportamiento de los mercados». En cambio, un meteorólogo, ejemplificó, no condiciona la tormenta que pronostica. El director de comunicación del Banco de España, Víctor Márquez, reconoció que las notas de prensa se redactan en lenguaje multicodificado para garantizar la integridad del mensaje, «no apto para no iniciados», y pasó la pelota al periodista, que es quien debe explicar la información económica al gran público.

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