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| Sofía Fernández Saavedra  (Agencia Efe)

El latín, un poco menos muerto

El latín, germen de las lenguas que hoy hablan cientos de millones de personas, deja de estar «muerto» esta semana en Madrid en el curso estival CAELVM, donde sirve de lengua franca a un centenar de catedráticos y docentes de España, Alemania, Portugal, Alemania, Reino Unido, México, Colombia, EE. UU. y Dinamarca.

Desde la antigua Roma, llegan al siglo XXI frases latinas como Unde venis? -¿De dónde vienes?- Quota hora est? -¿Qué hora es? o Quid est? -¿Qué pasa?- de la mano de la segunda edición de este programa, que ha inaugurado y clausurará el catedrático emérito de la Universidad alemana de Heidelberg, Michael von Albrecht.

Durante esta semana, el colegio mayor Nuestra Señora de Guadalupe, ubicado en el campus de la Universidad Complutense, es el lugar elegido para que el latín se convierta en una lengua «más cercana» y se comunique «viva» a los alumnos.

«El latín no es solo un cadáver que se disecciona», apunta el arquitecto y mecenas de CAELVM, Antonio Capellán, que desde que estudió en un seminario nunca ha dejado de tener contacto con esta lengua.

¿Por qué este nombre? Porque CAELVM, además de ser el acrónimo de Curso Estival de Latinidad Viva Matritense, «significa cielo» en latín y es un guiño al popular dicho atribuido a Carlos III «De Madrid al cielo, y en el cielo, un agujerito para verlo».

Junto a Von Albrecht, imparten este curso en latín un profesor para el nivel de expertos que utilizará textos de Tomás Moro; y tres profesores españoles para los grados medios, que también se compaginarán con dos alemanes para las clases del tercer escalón.

Los alumnos son principalmente profesores de instituto españoles que buscan aprender un método de enseñanza del latín que despierte el interés de los estudiantes y que fomente la comunicación de esta lengua «por sí misma».

Las clases, que se caracterizan por la interactuación entre el profesor y los alumnos, giran en torno al método de enseñanza que Hans H. Orberg acuñó en su obra Lingua Latina per se ilustrata.

El objetivo es dejar atrás el recitado de declinaciones y homologar la enseñanza del latín a otras lenguas «vivas» para captar el interés de los estudiantes.

Nada más poner el pie en las aulas en las que se imparte el curso no se habla otra lengua que no sea el latín: «El latín se debe impartir en latín como el inglés se enseña en inglés o el francés en francés», afirma Capellán, que leyó en esta lengua al arquitecto romano Vitrubio para estudiar arquitectura.

Por su parte, Von Albrecht, quien aprendió la lengua clásica de niño mediante juegos gracias a su padre, señala que aprender las declinaciones es útil pero «monótono» y «aburrido».

Por ello, él opta por enseñar el latín, «raíz de todas las lenguas», de una manera «más viva» y placentera, como lo «aprendió el escritor alemán Goethe».

Para romper la monotonía de la primera clase de la mañana, Capellán ha contado un chiste en latín que ha provocado las risas de los alumnos y solo entendería un iniciado.

Capellán, calificado por Von Albrecht como un «auténtico hombre nacido en Roma», sostiene que no se puede seguir olvidando la lengua por la que se ha legado a generaciones y generaciones toda la cultura clásica.

«Es un acto de piedad con nuestra sociedad, hay que volver la vista atrás a los orígenes donde se fundamentan los valores de nuestra cultura», razona.

El programa del curso también incluye actividades relacionadas con la oferta cultural de Madrid y tendrá como broche final una disertación de Von Albrecht, el próximo sábado, sobre proverbios latinos.

Porque, según el erudito, «el latín en una lengua como las otras, incluso un poco más bonita que las demás».

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