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| Edwin Augusto Pérez N.
El Tiempo, Bogotá (Colombia)
Miércoles, 5 de agosto del 2009

100 AÑOS DE LA MUERTE DE MIGUEL ANTONIO CARO, HOMBRE DE LETRAS Y POLÍTICO, SE CUMPLEN HOY MIÉRCOLES

No solo fue presidente de Colombia, fue el redactor de la Constitución de 1886 y uno de los más importantes filólogos y filósofos del país.


Se le puede catalogar como un autodidacta que aprendió mucho de las enseñanzas de su abuelo materno y de la lectura, pero también de la herencia política que le dejó su padre, José Eusebio, considerado como uno de los fundadores del Partido Conservador.

Fue un hombre polifacético a quien le correspondió, incluso, asumir los destinos de Colombia durante seis años sin haber sido elegido Presidente.

Quedó huérfano a los 10 años, pero se interesó en rendir homenaje a la memoria de su padre estudiando varias de sus obras, lo que también estructuró su forma de pensar.

En las letras encontró la pasión literaria que había heredado y una herramienta de lucha política.

Ese bagaje lo aprovechó en el periodismo, tribuna que utilizó para promover sus propuestas y defender los ideales partidistas.

«Caro, como hombre virtuoso, era un hombre severo. En el ámbito público era muy aguerrido, pero en el hogar era muy afectuoso», dijo Álvaro Rodríguez Torres, investigador y curador de la Biblioteca Nacional.

Se podría decir que su carrera política arrancó en 1868 cuando fue elegido como suplente por Cundinamarca en la Cámara de Representantes. También estuvo en el Congreso en representación del Tolima y de Antioquia, lugares que nunca conoció.

«No le llamaba la atención moverse de Bogotá y nunca tuvo la necesidad. Tenía bastante distracción, tenía más que suficiente. Vivía ocupado en sus lecturas y en otras actividades culturales, estudiando idiomas (hablaba seis) y en la política», dijo el historiador Enrique Santos Molano.

Sin embargo, según Álvaro Rodríguez, en su juventud, Caro no podía salir de Bogotá por la estrechez económica de su familia. «La familia fabricaba cosas para vender, especialmente panes y pandeyucas», relató.

Además, los pocos recursos que Caro ganaba en su juventud los utilizaba para encargar libros a las escasas librerías que había entonces en Bogotá.

En su carrera política fue muy conservador, especialmente en sus concepciones, que siempre estaban acompañadas de un gran fervor católico, hasta el punto que incluso promovió la creación de un partido con esa orientación religiosa.

También estimaba que Colombia debería ser un país hispánico, especialmente desde el punto de vista humanista y tenía muchas reservas con Estados Unidos, que consideraba una nación demasiado materialista.

Esa fe católica que profesaba fue clave a la hora de impulsar el proyecto de la Regeneración, que luchaba contra los liberales radicales con el propósito de establecer una Constitución con carácter católico y que instituyera un gobierno centralista.

Esto le generó una gran afinidad política con Núñez, quien lo convenció para que hiciera parte del Consejo Nacional de Delegatarios, que se encargaría de redactar la nueva Constitución.

«Sabía ese Consejo que el más apto de sus miembros para dar contestación a aquel brillante documento (la Constitución) era el señor Caro, y así lo eligió por unanimidad de votos para elaborar el proyecto», dice Manuel Antonio Bonilla en su libro Caro y su obra.

Por algo Núñez definió a Caro como 'el padre' de la Constitución.

Luego, el mismo Núñez llevó a Caro como fórmula vicepresidencial en 1892. Pero el Presidente enfermó ese mismo año y tuvo que dejarlo encargado del Ejecutivo.

Caro nunca quiso que se le llamara Presidente, por respeto a su jefe.

Sin embargo, durante su gobierno fue objeto de la oposición de sectores liberales, y de los mismos conservadores, liderados por Carlos Martínez y Marceliano Vélez, quienes lo cuestionaban asegurando que tenía su propio proyecto político.

Para continuar con sus ideales impulsó la candidatura presidencial de Manuel Antonio Sanclemente con la vicepresidencia de José Manuel Marroquín. Fueron elegidos, pero la propuesta política fracasó cuando en 1900 Marroquín derrocó a Sanclemente.

Caro volvió al Congreso y el 5 de agosto de 1909, murió.

Conservador de espíritu crítico

Estudiosos de la vida de Miguel Antonio Caro consideran que el interés que mostró el filólogo y filósofo bogotano, era consecuencia del vasto proyecto político que tenía en mente.

Caro heredó la 'vena' política de su padre, don José Eusebio Caro, poeta dedicado también a la política. Sin embargo, no siempre se identificó con los principios del Partido Conservador.

En la década de los 80, en el siglo XIX, consolidó, junto a Rafael Núñez, el Partido Nacional, que hizo posible el movimiento de la Regeneración.

El profesor universitario Carlos Arturo López, asegura que «la Regeneración fue un proyecto conservador, católico y fundamentalmente centralista», que le devolvió a la Iglesia poderes institucionales y una amplia participación en esferas sociales como la educación.

El movimiento de la Regeneración fue el que dio paso a la Constitución de 1886, la más duradera de la historia colombiana.

Además, es considerado como el movimiento que implementó la modernización en esferas como la economía y en los aparatos institucionales del país.

Pero su ascenso político no terminó ahí. En 1892 asumió funciones como Vicepresidente bajo el mando de Rafael Núñez y luego fue nombrado Presidente.

Terminó sus días políticos como senador por el departamento de Antioquia.

Con una oratoria privilegiada

Miguel Antonio Caro también se distinguió como un gran orador, como se puede apreciar en el siguiente fragmento de uno de sus discursos.

«Ante todo debemos distinguir en esta cuestión, la responsabilidad del Presidente, como principio general y abstracto, y como ordenamiento legal encaminado a un fin práctico. Si se pregunta en términos absolutos si el Presidente de la República debe responder de sus actos, nadie vacilará en contestar que sí; porque todos los hombres, como criaturas racionales y libres, estamos obligados a algún género de responsabilidad, sin la cual no se concibe la justicia de Dios. Pero si se pregunta si debe establecerse la responsabilidad del Presidente por determinados medios y ante determinado Tribunal, la cuestión varía de aspecto, de cuestión moral se convierte en cuestión política, y no podrá decirse a priori, por un arranque inconsiderado de amor a la justicia, sino previo análisis de la institución que se somete a examen».

Hechos que marcaron la vida de este bogotano

No tuvo la oportunidad de acceder a la educación superior. Sin embargo, fue rector de la Universidad Católica, profesor de filosofía en el Colegio Mayor del Rosario, y de latín y derecho constitucional en la Universidad Nacional.

Cuando fue director de la Biblioteca Nacional tuvo como secretario a Marco Fidel Suárez (Presidente de 1918 a 1921) , compraron algunos estantes y organizaron los libros de forma minuciosa.

Fue uno de los fundadores de la Academia Colombiana de la Lengua en 1872.

Cuando se le elogiaba alguno de sus escritos, Miguel Antonio siempre respondía con una célebre frase «lo inédito es lo mejor que yo he escrito y lo que mejor fama ha de acarrearme».

En 1882 se realizó en el Papel Periódico Ilustrado de Bogotá el primer sondeo de opinión y Caro fue elegido el personaje más popular entre los colombianos, a pesar de que nunca salió de la Sabana.

El Instituto Caro y Cuervo le rinde homenaje

En 1942, el primer apellido de Miguel Antonio Caro Tobar y el del lexicógrafo y filólogo Rufino José Cuervo Urisarri le fueron dados al Instituto Caro y Cuervo. Para celebrar este aniversario, la entidad ha preparado una exposición con las publicaciones y objetos personales del ilustre intelectual. Se podrán apreciar documentos que el Instituto salvaguarda como parte del patrimonio cultural de la Nación, como las colecciones del Archivo Caro, el Archivo Epistolar Colombiano, el Museo Literario de Yerbabuena, la Biblioteca José Manuel Rivas Sacconi y las publicaciones de su Imprenta Patriótica. La muestra estará abierta hasta noviembre, en la Casa de Cuervo de Bogotá (calle 10 No. 4-69, de 8 a.m. a 5 p.m., en días hábiles y los domingos del programa 'Siga, esta es su casa'.

Cronología de la vida política de Miguel Antonio Caro

1868: Representante a la Cámara por Cundinamarca como suplente de Rafael Arboleda.

1875: Logró llegar al Senado por el Tolima como suplente de Luciano Jaramillo.

1876 – 1878: Durante este lapso actuó como uno de los titulares de la Cámara de Representantes

1880-1884: Director de la Biblioteca Nacional en compañía de Marco Fidel Suárez.

1887 – 1891: Durante este período se desempeña como Consejero de Estado.

1892: Es elegido como Vicepresidente de la República como fórmula de Núñez.

1892- 1898: Tras el retiro de Núñez, quien se fue para Cartagena, asume como Presidente.

1903 – 1904: Una vez deja la Presidencia, asume como Senador suplente por Antioquia.

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