Motivaciones y objetivos


La lengua cambia cada día: nacen palabras, mueren otras, algunas adquieren nuevos significados o saltan fronteras. Nacer, morir, transformarse o reconvertirse es parte de la evolución natural del idioma.

La lengua de la prensa es particularmente sensible a estos cambios: azuzado por la inmediatez de la noticia y por la novedad constante, el lenguaje periodístico es un testigo excepcional de los cambios que se producen continuamente en la lengua. En la Fundéu BBVA conocemos bien esa transformación constante en la que vive inmersa la lengua. Las dudas lingüísticas que suscita la realidad cambiante a quienes trabajan en los medios de comunicación está en nuestra razón de ser y es a lo que dedicamos nuestro esfuerzo y nuestro tiempo.

Quizá por vivir pegados a la noticia y percibir muy de cerca cómo la lengua cambia día a día, nos resulta inevitable preguntarnos cómo ha evolucionado el lenguaje de la prensa en las últimas décadas. ¿Es hoy más rica la lengua de la prensa que antes? ¿O se ha ido empobreciendo, como tantas veces se asegura? ¿Qué palabras se usaban antes más que ahora? ¿Qué palabras han llegado? ¿Cómo influye el transcurso del tiempo en la evolución del lenguaje periodístico?

La preocupación por la evolución de la lengua no es un tema nuevo en absoluto. ¿Cuántas veces hemos oído decir que el español se está empobreciendo; que cada vez usamos menos palabras; que en el Diccionario de la RAE se recogen 88 000 palabras; que Cervantes usó unas 8000 en el Quijote y, sin embargo, el español medio utiliza unas 300 al día? Se oye mucho decir que la lengua se está empobreciendo, es decir, que cada vez se usan menos palabras diferentes en el día a día porque hay un desconocimiento cada vez mayor de la diversidad léxica que ofrece nuestro idioma. Parece evidente que esta es una preocupación generalizada entre los expertos en lengua española. Sin embargo, estas afirmaciones no tienen más fundamento que la intuición: hasta ahora no ha habido ningún estudio científico sobre la variación de la diversidad léxica en español que pueda confirmar o refutar esta creencia.

Este es el motor que nos ha movido a la Fundéu BBVA y a Molino de Ideas a crear el proyecto Aracne. Vamos a dejar a un lado las creencias y las suposiciones infundadas sobre la lengua para observar con toda la distancia y la honestidad científica a nuestro alcance cómo ha evolucionado la lengua de la prensa escrita de España desde 1914 hasta 2014. Tomar como objeto de estudio el lenguaje periodístico escrito tiene varias ventajas: por un lado, al ser lengua escrita, es relativamente fácil de procesar por ordenadores; en el lenguaje periodístico confluyen registros cultos (artículos de opinión, análisis), coloquiales (deportes, humor) y los más puramente informativos (noticias, reportajes); por otro, la prensa tiene una gran influencia en la sociedad, tanto en su capacidad para extender y popularizar palabras como para reflejar (y hasta moldear o normalizar) formas de pensamiento.

Analizar los periódicos del siglo XX, por lo tanto, no solo nos permite estudiar cómo ha cambiado la lengua en las últimas décadas, sino que además nos brinda la emocionante oportunidad de asomarnos a la sociedad y a su pensamiento y contemplar los avatares y las transformaciones que han ocurrido en España en los últimos cien años.

Emprendemos un apasionante viaje para descubrir cómo ha evolucionado el lenguaje de la prensa y observar qué nos dicen esos cambios sobre la transformación de la sociedad española.

Continuar leyendo: Consideraciones teóricas en torno a la riqueza lingüística.

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