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La gramática multimedia (2)

Oraciones, párrafos, títulos, tipos de lenguaje… La gramática de los nuevos medios es, como todas las gramáticas, un sistema armónico, coherente, en el que determinadas exigencias, como la brevedad, se compensan con nuevas herramientas, el hipertexto, por ejemplo.

Títulos

Ninguna frase de un texto es tan importante como su título. Sobre todo si es un texto digital y se quiere aprovechar la viralidad de las redes sociales. Los títulos deben, como han hecho siempre, seducir al lector, pero ahora también deben ser legibles para los buscadores.

Una de las formas que habitualmente suele señalarse para cumplir ambas expectativas es la de situar la información más importante de la frase al inicio de la oración. Así nos aseguramos de que los buscadores indexan la parte del título que más nos interesa, la que suele contener la palabra clave más importante y así es más probable también que los lectores se fijen en ella al escanear una web.

Guillermo Franco señala que esta recomendación lleva a «reivindicar la voz pasiva y proponer violentar el orden “lógico” sujeto, verbo, complemento»; sin embargo nuestra lengua dispone de algunos mecanismos cuya función es precisamente hacer esto: la llamada dislocación a la izquierda que sirve para anteponer la información nueva de la oración (también conocida como foco).

Así, no escribiremos un título como Las diez claves de la gramática multimedia si podemos optar por La gramática multimedia, diez claves. Esta diferencia puede parecer sutil, pero debe considerarse que el título que se lee entero en una sola línea en nuestra página web quizá no quede completo en el asunto de un correo electrónico si es enviado como un boletín. Siempre es mejor asegurarse de que las palabras gancho de nuestro titular van a aparecer, sobre todo si uno se ha tomado la molestia de buscar cuáles son las palabras clave sobre el tema que aparecen en los ránquines de búsquedas y las hemos hecho coincidir con las de nuestro titular.

Los títulos deben, y esto es algo especialmente importante en el ámbito periodístico, dar una «referencia completa a hechos, lugares y personas» y «deben ser inteligibles fuera de contexto» —dice www.lavoz.con.ar—; esta cuestión es especialmente importante porque puede que el titular que queda claro en la web, no se entienda igual al quitarle el cintillo que ya no aparece junto a él en la aplicación para iPad.

Como dice Christine Churchill (cit. en Escribir para la web, Franco 2008) «si usted solo tiene tiempo para hacer una acción SEO en su sitio, tómese tiempo para crear buenos títulos».

Tipo de lenguaje
Una vez que hemos ayudado al lector a encontrar lo que busca escribiendo párrafos cortos y facilitándole una lectura de escaneo, no podemos echarle de la página con el tipo de lenguaje que empleamos.

Los estudios de Nielsen indican que los usuarios prefieren un lenguaje objetivo, el contrario al lenguaje promocional. Guillermo Franco añade, además, que el lenguaje metafórico puede ser una forma de confundir: algunas metáforas tienen sentidos diferentes según la geografía y otras tal vez no sean bien entendidas por los buscadores.

Además de utilizar un lenguaje conciso y objetivo, en internet hay que tener especial cuidado con las expresiones temporales. A muchos nos ha resultado desesperante encontrarnos en un artículo de un blog frases como «la muestra, que se inaugurará mañana, ha levantado ya una gran expectación», o «el estreno, que será el próximo día 28,…» sin que de ningún sitio de la página se pueda deducir a qué fecha concreta se refiere mañana o a qué mes pertenece ese día 28. Por este mismo motivo y hasta tanto la web semántica no avance, también es preciso evitar el uso de expresiones como actualmente, en los últimos tiempos, el año pasado, ahora, etc. La recomendación general es «procurar no formular frases susceptibles de quedar rápidamente desactualizadas», como dice el manual de estilo de la Wikipedia.

Pero la cuestión de las referencias temporales va más allá y es uno de los asuntos que más interesan a los nuevos medios. Las normas de estilo de www.lavoz.com.ar señalan que «será responsabilidad del redactor mantener actualizados los tiempos verbales de las noticias en desarrollo», una tarea así es impensable en un medio tradicional. El lector de un diario impreso tiene claro que está leyendo las noticias de ayer, pero el lector digital quiere el «directo permanente».

¿Cómo se enfrentan los medios a esta demanda?, ¿cómo condiciona este requisito el oficio del redactor? Hoy las noticias son, más que nunca hasta ahora, temas en desarrollo, contenidos en progresión. Así, muchos medios ya distinguen las noticias de sus webs en función de si son un aviso urgente —una línea que normalmente aparece en la pantalla ocupando un lugar bien visible en la portada—, un avance —compuesto de un titular y uno o dos párrafos— o un desarrollo o ampliación de la noticia —que suele ser ya el texto que se va actualizando hasta llegar a ser una noticia completa.

Si en este desarrollo de la noticia los tiempos verbales no se van actualizando constantemente, se corre el riesgo de presentar como en curso sucesos que pueden haber concluido ya. En muchos casos, será preciso no solo actualizar los tiempos verbales sino incluir la hora concreta a la que algunos hechos estaban sucediendo.

No debe olvidarse, por último, que estar escribiendo para la web no es el único factor que se debe tener en cuenta al escribir para la web. En internet, como en cualquier otro soporte, hay criterios que vienen determinados por el propio tipo de texto que se esté trabajando: unas son las exigencias de las noticias y otras las de los artículos de la Wikipedia. En esas exigencias influye, por supuesto, el hecho de que ambos textos sean material para la web, pero también influye que uno sea un texto periodístico y otro una obra de carácter enciclopédico.

La gramática de los nuevos medios es, como todas las gramáticas, un sistema armónico, coherente, en el que determinadas exigencias, como la brevedad, se compensan con nuevas herramientas, el hipertexto, por ejemplo. El empleo solvente de toda gramática conlleva un periodo de adquisición, de balbuceos y pruebas, pero cuando finalmente se llega a dominar (y las gramáticas están pensadas para que cualquier hablante las domine), lo que se ha adquirido es una poderosísima herramienta con la que no solo es posible construir un mundo, sino también compartirlo.

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