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Cómo diseñar páginas de respuesta de buscadores

Uno de los elementos clave en un sitio web que tiene mucho contenido es el buscador interno. En la mayoría de los casos el buscador es la opción por la que más usuarios van a intentar acceder al contenido.  Asegurarnos de que las respuestas que el buscador va a ofrecer a los usuarios sean óptimas es prioritario, aunque normalmente no se le presta la atención necesaria a esta funcionalidad.

Hay sitios web que confían en el software de búsqueda interno como si fuera mágico, sin preguntarse realmente qué tasa de éxito está teniendo el usuario al buscar lo que sea en esa «todopoderosa» caja blanca, mientras el usuario se ha acostumbrado al modelo de Google y no todo software de búsqueda interno tiene ese potencial.

Así que debemos evaluar bien qué buscador interno vamos a utilizar, y cómo se van a comportar las páginas de respuesta del buscador, también conocidas como SERP (search engine results pages) puesto que, si no va a ofrecer una experiencia óptima, más vale ocultar lo máximo la caja de búsqueda, o simplemente no usarla.

Como se puede ver en la teoría del rastreo de información (information foraging theory), creada por Peter Pirolly y Stuart Card y popularizada por Jakob Nielsen, los usuarios invierten en encontrar una información solo el tiempo proporcional a la necesidad que tienen de ella, así que si no les convence lo que encuentran, rápidamente se irán a otra web a buscarlo. En este contexto, podemos aprender cómo presenta Google los resultados y cómo gestiona las funcionalidades de un motor de búsqueda, para tratar de reproducirlo en nuestro buscador interno.

Google ha utilizado exhaustivamente el concepto de esencia de la información o information scent, derivado de la information foraging theory que nos explica que la percepción del usuario al juzgar enlaces u otros elementos de navegación debe ser óptima para que el tiempo de decisión y esfuerzo de elección sean mínimos.

Para que nos hagamos una idea de la importancia que este concepto tiene hoy en día en el diseño web, diremos que sirvió, por ejemplo, para apoyar el éxito de Google (que, aunque ahora el dato es casi inencontrable, contó con Jakob Nielsen entre sus asesores), cambiando incluso la forma en que los resultados de los buscadores (SERP) mostraban cada extracto de web que nos ofrecían al responder a nuestras consultas, cada snippet.

Por eso, en la medida en que el buscador puede, veremos repetida (y destacada en negrita) la expresión que buscamos (la consulta o query), tanto en el título como en el extracto de información o resumen, que nos indica que ese enlace es el que mejor va a responder a nuestra pregunta.

Dicho de otro modo, Google no tiene para el usuario solo una relevancia objetiva (el algoritmo que «decide» qué webs son más relevantes que otras ante nuestra consulta) sino que usa también una relevancia subjetiva, mediante la esencia de la información, lo que nos hace pensar que efectivamente hay una relación visual entre lo que busco y lo que encuentro, porque ambas están escritas de la misma forma.

De ahí que tanto el título o etiqueta (title) de cada página web como el texto de un enlace que apunte a nuestra página web (anchor text) sean factores muy interesantes desde el punto de vista del buscador, y donde veamos que, cada vez más, la optimización para buscadores (SEO, Search Engine Optimization) y la usabilidad están más imbricadas de lo que podríamos pensar.

Hay muchos más detalles que deben tenerse en cuenta en el diseño de interfaces de búsqueda (search user interfaces), por destacar alguno mencionaremos la búsqueda facetada. Hemos de tener en cuenta que un portal puede tener contenidos de muchos tipos y ofrecer múltiples facetas, así como dar servicio a distintos tipos de usuarios (desde más noveles a más avanzados técnicamente en el uso de buscadores), por lo que puede resultar muy útil permitir al usuario una búsqueda avanzada progresiva, a través de la búsqueda facetada o layered navigation, que es lo que, entre otros buscadores, Google permite hacer al filtrar por tipo de contenidos (imágenes, vídeos, noticias, etc.) o, por ejemplo, por la fecha de publicación (hace un mes, etc.).

Dependiendo de cómo sea nuestro sitio web, puede que no se necesite tanta funcionalidad, pero en cualquier caso, debemos revisar que las respuestas a las principales preguntas que los usuarios puedan hacer en nuestro buscador interno, sean las óptimas y que constituyan una parte primordial de los contenidos de nuestro portal. Si no es así, puede que no haga falta cambiar el algoritmo entero, quizá solo generar contenido específico adaptado al algoritmo del buscador interno para que aparezca entre las primeras respuestas a las preguntas más utilizadas por los usuarios (lo que se conoce como best bets), lo que en ocasiones puede solventar un buen porcentaje de las búsquedas con primeras respuestas incorrectas.

Este truco, aunque no es elegante desde el punto de vista de la recuperación de información, es especialmente útil si no tenemos demasiados contenidos y la mayoría de las consultas de los usuarios están muy centradas en unas pocas búsquedas. Y en el caso de algunas intranets, en las que los algoritmos de ciertos buscadores que usan redes de enlaces no pueden computar enlaces entre documentos (puesto que no suele haberlos en documentos de Word o Excel), puede resultar especialmente rentable, lo que se denomina Intranet SEO, que además ayudará en la optimización con vistas a los buscadores externos, como Google.

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