En las referencias a fechas que van desde el año 1 de nuestra era (y también en las anteriores) hasta el año 1000 siempre hemos usado el artículo. Así, decimos que Fulano nació en «marzo del 534» o el «25 de junio del 812».
A partir del año 1000 se dejó de usar el artículo, probablemente porque en la lengua hablada resultaba cacofónico (de difícil pronunciación y sonido incómodo): «del-mil», y como la lengua escrita es una representación de la lengua hablada, se dejó de escribir «del» y se pasó a «de», aunque gramaticalmente era menos correcto, puesto que el artículo indica que está implícita la palabra «año».
Al llegar el 2000 se planteó de nuevo el problema, pues los hablantes del español usamos el artículo en la lengua hablada (del 2000, en el 2000, desde el 2000, para el 2000, etc.) porque nos es más cómodo pronunciarlo así que sin él: «dedos-mil». Es decir, hemos vuelto a la forma que usábamos para las fechas anteriores al año 1000, y si lo hemos hecho en la lengua hablada no hay ninguna razón para que no lo hagamos también en la lengua escrita, sobre todo si tenemos en cuenta que es más correcto gramaticalmente.
Sucedió, y de ahí la vacilación en el uso, que el servicio de consultas de la Real Academia Española, ante una pregunta sobre ese asunto, allá por 1998, respondió que si hasta 1999 se había fechado «de», no había razones para cambiarlo... Más adelante, ante la avalancha de críticas, la Academia recogió (y sí figura en el Diccionario Panhispánico de Dudas) que ambas formas son correctas: de 2000 y del 2000, y dice que aunque se ponga sin artículo en la fecha de encabezamiento de un documento, en el texto de ese documento puede usarse la forma con artículo.



